Las Damas de Blanco declararon que tenían confianza en el cardenal Jaime Ortega tras tener el jueves un encuentro de casi cuatro horas con el prelado, quien ha sido acusado de estar demasiado cerca del régimen cubano y demasiado lejos de los disidentes.
“Fue un diálogo abierto donde él nos escuchó y nosotros lo escuchamos”, declaró Berta Soler, luego de que ella y otras tres líderes del grupo salieron de la reunión en la sede de la Arquidiócesis de La Habana. “Estamos muy contentas”.
Soler afirmó que el grupo pidió también a Ortega que interceda ante el gobernante Raúl Castro, ya que la represión contra las mujeres ha aumentado en semanas recientes, con muchos arrestos para impedirles asistir a las misas dominicales en la ciudad oriental de Santiago de Cuba.
“Es bueno que él pueda intervenir, si no para parar la represión, al menos para que disminuya”, afirmó Soler a El Nuevo Herald desde su casa en La Habana.
El encuentro, de tres horas y 40 minutos, pareció ser parte de un esfuerzo para hacer más cálidas las relaciones entre la Iglesia y los disidentes, que se han tornado tensas tras recriminaciones mutuas desde la visita del Papa Benedicto XVI a la isla en marzo.
Ortega fue duramente criticado luego de que restó importancia a 13 disidentes que ocuparon una iglesia de La Habana, y declaró que tenían expedientes criminales y escasa educación. Soler describió su reciente encuentro con el canciller de la arquidiócesis, Ramón Suárez Polcari, como una cita que tuvo “momentos fuertes”.
Las mujeres habían estado solicitando una audiencia con Ortega desde el 7 de marzo, pero no habían recibido respuesta. Se habían reunido por última vez con Ortega en agosto del 2011.
Las Damas de Blanco, fundadas en el 2003 para exigir la libertad de presos políticos, alegan que ha habido un aumento reciente en la represión contra los disidentes, con 60 detenidos para impedirles asistir a las misas papales y más de 50 encarcelados por delitos políticos.
Ortega debe pasar las quejas de las mujeres a Castro en algún momento, señaló Soler a los reporteros, aunque “la libertad de los presos políticos no está en manos del cardenal, sino en manos del gobierno de Cuba”.
Soler subrayó que las mujeres estarán eternamente agradecidas a Ortega por interceder a su favor ante Castro en el 2010, cuando turbas organizadas por el gobierno las acosaban habitualmente con gestos y palabras obscenas.
Después de su intercesión, el acoso se hizo menos fuerte y Castro empezó a poner en libertad a más de 120 presos políticos. Todos ellos, con excepción de 12, fueron directamente de la cárcel al exilio en España, aunque Ortega insiste en que su partida era voluntaria.
“Agradecemos su asistencia, aunque el resultado no fue el que queríamos”, comentó Soler.
Las mujeres pidieron además a Ortega que pasara al Vaticano su solicitud de una audiencia con Benedicto XVI. Suárez Polcari provocó la indignación de las Damas el mes pasado al decirles que dudaba de que el gobierno de Castro les permitiría viajar al Vaticano.
Soler aseguró que Ortega advirtió a las mujeres que tuvieran cuidado con las declaraciones que hacían “porque a veces lo que decimos no es lo que sale en los medios de prensa”. Las mujeres respondieron que ellas “hablan abiertamente”, añadió.
Las Damas de Blanco, quienes ganaron en el 2005 el Premio Sajárov que entrega el Parlamento Europeo, también se reunieron el 23 de mayo con el arzobispo de Santiago, Dionisio García, quien es además el presidente de la Conferencia de Obispos Cubanos. En esa ocasión declararon que en ese encuentro les fue bien.
“Sabemos que las puertas de la Iglesia nunca han estado cerradas para las Damas de Blanco”, señaló Soler. “Nosotras vamos a seguir tocando a las puertas de la Iglesia Católica”.





























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