Opinión

ARIEL HIDALGO: Acerca del cardenal, Espacio Laical y la polémica

 

El editorial de la revista católica Espacio Laical, “El Compromiso con la Verdad”, fue, según la oposición cubana, una diatriba que presenta a los disidentes como “facciones” de “escasísima inteligencia”, “sin proyectos claros”, subordinados a “agendas desde fuera” y “cargados de odio”. Como respuesta, un destacado líder disidente, autor de llamados con profundo sentido cristiano, calificó a dichos editores, en alocución divulgada por internet, nada menos que de “comisarios”, “perseguidores” y de “verdaderos delatores”.

No obstante, el editorial expresa, en su esencia, nobles aspiraciones también enarboladas por muchos de los opositores tanto dentro como fuera de Cuba de “lograr una solución armónica capaz de enaltecer la cultura cívica cubana”. Pero cuando manifiesta que “en muchos casos” los proyectos disidentes parten de “agendas dictadas desde fuera de la Isla y sin un distanciamiento crítico claro sobre las medidas de bloqueo contra nuestra Patria”, cae en el error de generalizar, pues la frase “en muchos casos” deja muy poco margen para admitir la realidad de que los líderes disidentes más reconocidos internacionalmente se han manifestado contra la política de Washington sobre Cuba, y en numerosas ocasiones han sido blanco de ataques de sectores extremistas de la Diáspora por mantener independencia de criterio. Pero además, el lenguaje adquiere un acento oficialista al excomulgar a quienes apoyan sanciones económicas contra el régimen por sus negativas a conceder derechos fundamentales a la población. Por mucho que discrepemos con ellos, tienen el derecho a mantener su criterio, como mismo lo tiene Espacio Laical a aprobar “las reformas económicas y sociales en curso”. También juzga en bloque a toda la oposición porque supuestamente se limita a condenar, “sin proyectos claros y universales para el destino de la nación”. Estudios bien serios y fundamentados demuestran lo contrario.

Aunque las divergencias vienen de lejos, lo que encendió la polémica fue la ocupación de la Iglesia la Caridad por trece supuestos disidentes en vísperas de la llegada del Papa Benedicto XVI, acto calificado por autoridades de la Iglesia como “ilegítimo e irresponsable”. Según rumores, en los mismos días se produjeron unos seis conatos de ocupaciones de iglesias a lo largo del país por desconocidos que se hacían llamar “disidentes”. Una carta de Monseñor Emilio Aranguren se refiere en particular a los intentos de ocupar la catedral de Holguín y la parroquia de Tunas. “¿Quiénes están detrás de todo esto?”, se preguntaba un sacerdote de la Diáspora y citaba una frase del difunto Mons. Adolfo Rodríguez Herrera, Obispo de Camagüey: "Un punto es un punto. Dos puntos son dos puntos. Pero, tres puntos ya es una línea”. De modo que cuando el Cardenal Ortega se refiere a los ocupantes de la Caridad con calificativos que provocarían un vendaval de críticas, no parece referirse a la disidencia en general, la cual, mayoritariamente, condenó la ocupación. Un conocido disidente, por cierto, frecuentemente solicitado en los medios radiales de Miami, llegó a calificar a la organización que protagonizó la acción de “engendro creado fuera de Cuba, que ha estado ausente de las actividades opositoras aquí adentro”. E inmediatamente, en aparente contradicción, manifestó sospechas de que fuera “una provocación organizada por Seguridad del Estado”.

Desde dentro o desde fuera, no importa. Tanto la policía política como ciertos sectores desfasados del llamado “exilio histórico” han coincidido muchas veces en su repudio a las consignas de diálogo y reconciliación entre los cubanos. Pero ni la disidencia debe molestarse porque se diga que entre sus filas hay agentes encubiertos o elementos que siguen orientaciones irresponsables del exterior, ni la diáspora porque se diga que en su seno hay factores que han hecho mucho daño a un proceso de cambio pacífico en Cuba.

Lo irónico es que los principales contendientes se cuentan entre los que más han abogado por el diálogo civilizado. Aún errado o injusto el adversario, no se puede esperar rectificación mediante la diatriba y el vituperio y menos aceptar dialogar con quien lo coloca en la picota moral. Lo acertado hubiera sido debatir respetuosamente con argumentos, porque una patria nueva no se funda sólo con una parte del pueblo, sino con todo el pueblo.

Infoburo@AOL.com

Más de Opinión

  •  

Manifestantes piden una reforma migratoria en una concentración en Homestead, el 11 de mayo.

    RAUL BENOIT: La pesadilla del inmigrante continúa

    La vida de un inmigrante indocumentado en los Estados Unidos no es color de rosa. Cuando pisa suelo estadounidense comienza a sufrir una pesadilla sin fin.

  • ROBERTO CASIN: A merced de la tecnología

    Todavía hay quien no quiere admitir que poco a poco nos estamos robotizando. Más ahora que a los OVNIS (objetos volantes no identificados) se les han sumado los AVSI (artilugios volantes sí identificados). Los americanos los llaman simplonamente drones, pero no son otra cosa que espías con alas totalmente mecanizados. Son parte ya habitual de un entorno al que un grupo de geniales muchachones de la Universidad de Amherst, en Massachusetts, se les ha ocurrido agregarle otro ingenio, que busca ayudar a la gente en caso de peligro o de extravíos dotándola de una “caja negra”, como la que llevan a bordo los aviones para rastrearlos cuando se accidentan y nadie sabe adónde diablos han ido a parar.

  •  

El presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, llega a una conferencia de prensa en su oficina en Caracas, el lunes pasado. Mendoza dijo que era falso que Empresas Polar estuviera produciendo menos que el año anterior.

    AMERICO MARTIN: Los límites del poder

    El duro incidente que puso al gobierno de Maduro vis a vis con la Polar es de pedagógica claridad. Ver en cámara lenta los pormenores de la reunión de ambas partes en Miraflores, dice mucho de los límites del poder; enseña a distinguir entre palabras y hechos, entre amenazas y posibilidad de honrarlas.

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos