En nuestro primer trabajo sobre Aroldis Chapman después de su debut en Grandes Ligas dijimos que el cubano reunía todos los atributos para convertirse en una estrella de Grandes Ligas, siempre que lograra combinar el talento con su mente.
Planteamos que con su recta que marca de manera sostenida entre 95 y 99 millas por hora, superando en muchas ocasiones las 100, sólo necesitaba tirar strikes y agregar al menos un cambio a sus otros dos lanzamientos (recta y slider) para ser uno de los mejores abridores. Pero también aseguramos que Chapman podría ser utilizado en un futuro cercano como cerrador. Y ahí lo tenemos con el Cincinnati. ¡Y qué clase de cerrador!
En estos momentos, el cubano tiene marca de cuatro victorias y una derrota, seis juegos salvados, su efectividad es de 0.30 en 30 entradas, con 54 ponches propinados, nueve hits, nueve pasaportes y un WHIP (bases más hits por entrada) de 0.554.
El zurdo tiene promedio de 1.79 ponches por episodio. En su corta carrera como relevista suma 10 victorias y cuatro reveses, con 2.26 de efectividad, 42 hits en 94 entradas y un tercio, con 144 ponches. ¡Impresionante actuación!
Si analizamos en videos los envíos de los mejores cerradores de la historia como Mariano Rivera, Trevor Hoffman, Lee Smith y Dennis Eckersley, y los comparamos con los que vemos de Chapman desde que comenzó como cerrador, la diferencia está en la experiencia que se adquiere con la labor diaria.
A mi juicio, el más grande cerrador de todos los tiempos se llama Mariano Rivera. Su dominio absoluto sobre los bateadores rivales se lo debe a su control impecable y a su temibe lanzamiento llamado “Cutter’’, que es una bola rápida de cuatro costuras que se lanza como la slider y que tiene una rotación especial cuando se acerca al plato.
En lo personal, me hubiese gustado ver a Chapman como abridor. Pero el mánager Dusty Baker decidió no hacerlo y le dio la oportunidad como cerrador.
El trabajo de cerrador tiene una enorme importancia en el béisbol moderno. Son los especialistas que llegan para preservar una ventaja minima.
¿Por qué Chapman pudiera convertirse en uno de los mejores cerradores de Grandes Ligas?
Porque el lanzador que sea capaz de tirar strikes a una velocidad entre 95 y 103 millas por hora mezclando esa recta supersónica con una excelente slider en la novena entrada, sus envíos se convierten en mortiferos. En estos mismos momentos, ese serpentinero se llama Aroldis Chapman.
Cuando los bateadores llegan al plato frente al cubano, rezan por salir rápido de esa caja. Su velocidad mete miedo.
No estamos adivinando las actuaciones futuras de Aroldis, pues no somos astrólogos. Su carrera depende de él y de otros factores ajenos a este análisis. Sólo hablamos de su potencialidad.
Si Chapman sigue tirando strikes y dominando la zona baja, con su recta de humo y su slider asesino, pudiera consolidarse como uno de los mejores cerradores de ambos circuitos. ¿Y por qué no? Con posibilidades a ser el mejor cerrador de Grandes Ligas.


























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