La resequedad que se asoma en algunos pedazos de la grama del Marlins Park parece haberse trasladado a los bates de los peces.
Por tercera noche seguida la ofensiva de Miami fue inexistente y los Bravos de Atlanta conectaron cuatro jonrones para llevarse el triunfo 8-2 y completar una barrida de tres partidos sobre el conjunto local en un encuentro presenciado por 22,402 aficionados.
Fue la primera ocasión en la que los peces pierden tres desafíos al hilo desde que cayeron seis veces seguidas entre el 20 y 27 de abril.
Y al igual que en aquella oportunidad, el responsable fue el bateo.
Pese a que los tres serpentineros que abrieron por los Bravos en la serie llegaron a Miami con una efectividad combinada de 4.86, la ofensiva marina apenas pudo anotar tres carreras y promedió para .204.
El jueves le tocó sobresalir a Mike Minor, un zurdo que se asomó al Marlins Park con un porcentaje de anotaciones limpias permitidas de 6.98.
Minor trabajó lo mínimo para llevarse la victoria –cinco innings- y permitió una carrera, el primer jonrón con la camiseta de los Marlins de José Reyes, quien tenía 225 turnos seguidos, contando la temporada pasada, sin llevarse la cerca.
Giancarlo Stanton acercó a su equipo en el octavo episodio al conectar un batazo por el jardín derecho que inicialmente fue un doble, pero que luego de utilizar la repetición del video, se determinó que había sido cuadrangular. Fue la primera vez que se utilizó este mecanismo en el Marlins Park.
A quien no hizo falta la repetición fue a Jason Heyward, el toletero zurdo que disparó dos bombazos por la parte más larga del terreno, el jardín central y que marca 418 pies.
Tampoco fue necesaria para Martín Prado y Michael Bourn, quienes también se llevaron la cerca e terminaron la noche con tres impulsadas cada uno.
Pese a llevarse la derrota, Mark Buehrle, realizó una sólida labor en la que permitió sólo dos anotaciones y tres hits en seis episodios y su salida del montículo se debió más a la búsqueda de bateo por parte del mánager Oswaldo Guillén, que otra cosa relacionada con el zurdo de los Marlins.
“Siento que hice pitcheos de calidad”, dijo Buerhle. “Pero cuando tu equipo no anota, lo último que quieres es recibir carreras”.
Tal como sucedió en toda la serie, nada carburó ofensivamente el jueves para Miami, que produjo la misma cantidad de hits que los Bravos –nueve- pero nunca uno oportuno. De hecho, el equipo se fue de 13-0 con hombres en posición anotadora.
Guillén no estuvo disponible para hablar con los medios de comunicación después del encuentro.
Siga a Luis E. Rangel en Twitter: @luirangel




























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