Para muchos, Paz Vega es esa bomba sexy que sale con un escotado vestido rojo en el cartel de Lucía y el sexo, la película por la que ganó un Goya como actriz revelación en el 2001, o esa otra joven alocada de la comedia 7 vidas (1999) que la hizo famosa en la televisión española. O esa simpática sirvienta que se gana el corazón de Adam Sandler en Spanglish (2004), el filme que le abrió las puertas de Hollywood y que probó que en Estados Unidos podía triunfar otra española además de Penélope Cruz.
Después de más de 15 años de carrera, la sevillana, que ha convertido a Los Angeles en su hogar, es todo eso y mucho más porque la actuación le ha permitido transformarse en cada uno de sus personajes, aunque a veces no dominara el idioma en que filmaba.
Lo más difícil ha sido aprender a actuar en un idioma del que no sabía nada, al que nunca me había enfrentado, comenta Vega, recordando su experiencia en Spanglish, donde actuó por primera vez en inglés, con tan buena suerte que tuvo como director a James L. Brooks.
El lenguaje es reflejo de lo que tienes dentro; al no controlar eso, tienes que recurrir a otras cosas para expresar lo que quieres. Pero todo eso se suple con una mirada, con tu alma, con tus gestos, con tu tono de voz y con la manera en la que la modulas. No lo dices perfecto, pero lo interpretas perfecto, confiesa Vega, que ha tenido que jugar con la voz una vez más en el dibujo animado Madagascar 3: Europes Most Wanted (DreamWorks Animation), en el que interpreta a unas yeguas trillizas andaluzas, que hablan a veces en español y otras en inglés.
Es un acento neutro, coqueto, en un tono más agudo que el mío porque estoy haciendo un cartoon y tengo que poner una voz alegre y atractiva, cuenta la actriz de 36 años que en la tercera entrega del dibujo animado se une a un elenco de estrellas compuesto por Chris Rock (Marty, la cebra), Ben Stiller (Alex, el león), Jada Pinkett Smith (Gloria, el hipopótamo), David Schwimmer (Melman, la jirafa) y Sacha Baron Cohen (King Julian, el lémur).
Mis hijos no han visto la película porque sólo ha habido una proyección, en Cannes, pero cuando sea el estreno les explicaré que su mamá es ese personaje, promete Vega, que tiene a Orson, de 5 años; Ava, de 2, y Lenon, de uno, con su esposo, el venezolano Orson Salazar.
Son precisamente sus hijos quienes dieron un paso más acompasado a su carrera en estos últimos años. Me he dedicado a ellos porque son muy pequeños y me necesitan. No quiero perderme ni un segundo de esas edades tan lindas y éste es el primer proyecto que ha merecido dejar a mi familia y venirme a México durante cuatro semanas, reconoce la actriz, que conversa telefónicamente con El Nuevo Herald desde Ciudad de México para promocionar la nueva aventura de los animales del Zoológico de Nueva York, que ahora viven y trabajan en un circo en Europa.
El circo donde ellos se refugian es de Zaragoza. En éste actúan personajes de todo el mundo. Las tres yeguas vienen de España, pero hay otros animales que vienen de Italia o de Rusia, adelanta Vega sobre Madagascar 3, que se estrena hoy en los cines de Estados Unidos.
En el escaso tiempo que tiene para almorzar, Vega habla de Los demonios de Marta, el thriller psicológico que filma en el DF junto a Poncho Herrera y Johanna Murillo. También confirma que un proyecto que tenía en camino, The Jesuit, con Manolo Cardona, comenzaría a rodarse este verano en Texas. Amar en Madrid, otro proyecto en el que participa como actriz y como productora, también sigue en marcha.
Es un guión muy bonito y sólido, una comedia romántica cuya idea nos surgió a una amiga y a mí, dice, comentando que en este momento se encuentran en la etapa de búsqueda de la financiación.
Cuando se le pide que se defina, Vega se describe como una mujer muy normal, con mis dudas y mis miedos, y con valentía en los momentos en los que la he necesitado.
Me siento la misma pero con más experiencia, confiesa Vega, recordando sus comienzos en 7 vidas (1999). Hija de un torero retirado y de un ama de casa, la actriz cambió su nombre original, Paz Campos Trigo, por Paz Vega, que tomó de su abuela. Cuentan que fueron las obras de Federico García Lorca, andaluz como ella, las que la atrajeron hacia la actuación.
Esta es una profesión en la que no hay que jubilarse. Pienso envejecer trabajando y viendo a mis hijos crecer, concluye con sencillez la actriz.•


























Mi Yahoo