LeBron James no estaba dispuesto a sufrir una decepción más. Al menos no en Boston.
El tres veces Jugador Más Valioso de la NBA tuvo una de las mejores actuaciones de su carrera para rescatar a Miami de un probable abismo y forzar un séptimo partido en la Final de la Conferencia del Este. Tras un triunfo 98-79 como visitante, el Heat recibirá este sábado a los Celtics en la Arena AmericanAirlines en busca de su pase al mayor escenario del mejor básquetbol del mundo.
Minutos antes del comienzo del desafío, el coach Doc Rivers, durante una arenga a sus jugadores expresó que, ellos [el Heat] no han visto nuestra mejor versión todavía. La van a ver esta noche, pero lo que realmente no sabían ni el técnico ni sus dirigidos era que James tampoco les había mostrado el tope de su grandeza en la cancha. Cuando sonó el pitazo anunciando la victoria de Miami, entonces tuvieron una idea más clara.
A fuerza de canastos perfectos, James prácticamente se echó al equipo en los hombros para finalizar con 45 puntos, 15 rebotes y cinco asistencias, desbaratando, al menos por esta vez, las montañas de dudas y críticas surgidas luego de tres derrotas en fila a manos de los Celtics. Tan espectacular se comportó el delantero que esta vez no hubo necesidad de actos heroicos y agónicos en los minutos del cierre.
Siempre traté de liderar a mi equipo y ayudar en todo lo posible para salir adelante y forzar un séptimo juego, afirmó James. No vamos a celebrar esta victoria. Estos Celtics son un equipo de campeones. Nos queda trabajo por hacer.
Baste decir que cuando Miami se fue al descanso de medio tiempo, ya sumaba 30 puntos, un presagio de que el pasado no regresaría como una pesadilla.
Después de todo, la mayoría de las estadísticas estaban en contra del Heat y, especialmente de James, quien antes del jueves nunca había ganado un juego de eliminación de playoff en cancha contraria.
Los Celtics venían de ganar los últimos dos choques con una efectividad de tiros de campo de 48 por ciento en los últimos cinco minutos, mientras que la de Miami era de apenas un 36 por ciento, lo cual alimentó las dudas sobre la capacidad del Heat de reaccionar y ejecutar en los momentos cruciales, algo que ya dejó experiencias dolorosas en la pasada Final de la NBA contra los Mavericks.
Desde que Garnett, Pierce y Allen juntaron fuerzas, el Heat apenas había salido victorioso en una ocasión del TD Garden en 16 visitas, y no por gusto James comentó antes del partido que, sé muy bien los dolores de cabeza que este equipo me ha dado a través de los años, porque allí sufrió algunas de sus peores derrotas, sobre todo en la Final de Conferencia del 2010, su despedida de los Cavaliers.
Y, sin duda, esta serie no ha sido un paseo sobre alfombra roja.
Los Celtics, capitaneados por Garnett y Rondo, han dado una batalla en toda la línea; mientras que el coach Doc Rivers ha justificado la reputación de ser uno de los mejores estrategas de la liga al sacar el máximo de sus tres estrellas veteranas y de algunos jugadores de reparto que, antes de esta batalla por el pase a la gran final, eran unos perfectos desconocidos que respondían a nombres como Michael Pietrus y Brandon Bass.




























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