Sobre las consecuencias que tendría para la isla un escenario sin Chávez, el debate se mueve entre quienes creen que sería similar al que provocó el desplome de la Unión Soviética (URSS) hasta los que consideran que Cuba está ahora mejor preparada para afrontar el impacto.
Según Mesa-Lago, los efectos “serían devastadores” pero menos que durante la crisis de los 90, porque Cuba tiene ahora más ingresos procedentes del turismo, recibe al menos mil millones de dólares en remesas desde el exterior que no existían en aquella época, ha aumentado su producción de petróleo y ha logrado diversificar un poco más sus exportaciones.
En cualquier caso, este experto cubano-americano, que analiza el asunto en su libro “Cuba en la era de Raúl Castro: Reformas económico sociales y sus efectos”, cree que la ayuda de Venezuela a Cuba no está garantizada en ningún supuesto dado el deterioro de la economía del país sudamericano en los últimos años.
En este punto coincide López Levy: “Incluso con una victoria chavista abrumadora, un ajuste de la economía venezolana sería necesario (…) Es impensable que los generosos términos de la relación bilateral con Cuba vayan a permanecer intocables”.
Sin embargo, él cree que, en cualquier escenario en Venezuela, “la relación especial con Cuba nunca se eliminaría de golpe”.
López Levy es de los que considera que una hipotética caída en la relación bilateral no se puede comparar con las consecuencias de la desintegración soviética, ya que Venezuela no es una “superpotencia” como lo fue la URSS y porque la interdependencia política Cuba-Venezuela “es bastante simétrica”: a su juicio las dos partes perderían con una reducción abrupta de su vínculos.



























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