Raúl Castro está tratando de hacer lo mismo que Jaruzelski, dándole a entender a Ortega y sus seguidores que el régimen trabajará con la Iglesia dándole más espacios, bajo el entendimiento de que no se aliará con la sociedad civil ni con los disidentes.
Pero las Damas de Blanco son mujeres de fe y de razón. Cuando salían del Arzobispado de La Habana, la primera frase que se le escuchó decir a Bertha Soler ante la prensa fue “estamos en la casa de Cristo”, dando a entender que nada les puede pasar, y van a confiar en que el cardenal hablará con Raúl Castro.
En una grabación con Hablemos Press, Magaly Norvis Otero Suárez, Dama de Blanco que estuvo presente en la reunión con el Cardenal, dijo:
“El diálogo fue fluido, muy receptivo de ambas partes, y nosotras planteamos la situación que atravesamos las Damas de Blanco, la represión que sufrimos cuando arremeten contra nosotras, mujeres pacíficas que exigimos la libertad de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos. El encuentro con el Cardenal sirvió para ratificar nuestra firmeza respecto al propósito e intención de nuestra organización de continuar buscando alternativas pacíficas en relación con nuestras justas demandas a favor a los derechos humanos, y consideramos a la Iglesia Católica como la institución que mejor puede interpretar el espíritu de hermandad y reconciliación. Seguiremos orando por nuestros hermanos encarcelados y levantando nuestros corazones para que Dios bendiga a Cuba con un abrazo de paz”. El viernes 8 de junio, las Damas de Blanco fueron a la Nunciatura a hacer entrega de una carta en la que solicitan que una representación –en el exterior, suponemos– de su organización pueda reunirse con el papa Benedicto XVI.
Veamos si se les concede a estas mujeres de fe inquebrantable una reunión con el representante de Cristo y su Reino. Reino de amor, justicia y paz.



























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