“Para algunos de nosotros es sorprendente que ante el hermetismo en términos de algo tan importante como la salud del presidente la gente no reaccione, pero es evidente y las encuestas lo evidencian que la gente no lo percibe como negativo”, señaló a Efe el coordinador de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), José Manuel Puente.
Más allá de las simpatías que pueda arrastrar la enfermedad, el presidente ha encontrado un aliado en los más de 100 dólares que viene marcando el precio del barril de petróleo en los últimos meses, un precio nada desdeñable para un país que exporta 3 millones de barriles de crudo diarios.
Puente subrayó que Venezuela ingresó 88.000 millones de dólares en 2011 por una factura petrolera que está haciendo que el gasto público fluya a programas sociales, asistenciales, productivos y de todo orden, que se traducen en un crecimiento económico del 4,2 % el año pasado y del 5,6 % en el primer trimestre de este año.
Según el experto, a pesar del mal manejo macroeconómico, de las expropiaciones, del ambiente de hiperregulación y la disminución de la inversión privada e internacional a “mínimos históricos”, la enfermedad se ha producido en “medio de un ‘choque petrolero’”.
Todo esto ha permitido a Chávez “en el último año tener un gasto público muy alto y una política social muy agresiva (…) y eso tiene la particularidad del moldear percepciones muy fuertemente”, dijo Puente.






























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