El presidente Hugo Chávez cumplirá este domingo un año lidiando con un cáncer cuya gravedad es desconocida por los venezolanos, asegurando que está en condiciones de seguir gobernando pese a los constantes vaticinios de que sus días están contados.
El mandatario, quien tiene previsto inscribir el lunes la candidatura para su reelección, fue operado por primera vez en La Habana de emergencia por un absceso pélvico, noticia que fue difundida al país el 10 de junio del 2011 por el gobierno.
Desde entonces, Chávez ha sido operado al menos en dos ocasiones más y ha sido sometido a varias rondas de quimioterapia y radioterapia en La Habana, intervenciones que según él han sido exitosas para tratar el cáncer cuyas características y grado de avance se ha rehusado a revelar.
Pero esas declaraciones contrastan con insistentes versiones brindadas por fuentes que aseguran haber tenido acceso a la información médica de Chávez, las cuales precisan que sufre de un peligroso rabdomiosarcoma, un extraño y agresivo cáncer de muy difícil tratamiento que suele ser mortal cuando se encuentra en una etapa avanzada.
Según las fuentes, Chávez está perdiendo la batalla contra la enfermedad, cuyo desenlace final podría presentarse en cuestión de pocos meses.
Esos pronósticos han comenzado a cimentar la creencia alrededor del mundo de que el régimen chavista se encuentra en su ocaso.
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo que los días de Chávez estaban por llegar a su fin, añadiendo que un cambio de gobierno en Venezuela podría impulsar a América Latina hacia una nueva era.
Los días de Chávez están contados. Si sus subsidios a Cuba y Nicaragua son eliminados, esos regímenes entrarán en problemas. Los demócratas de América Latina de la izquierda, del centro y de la derecha deberían estar preparándose, declaró Zoellick ante el Inter-American Dialogue, un centro de investigaciones políticas con sede en Washington.
Dentro de poco habrá una oportunidad de convertir al Hemisferio Occidental en el primer hemisferio democrático. No un lugar para caudillos, y la cocaína, sino para la democracia, el desarrollo y la dignidad, sostuvo.
Los analistas estiman que una suspensión de los más de $10,000 millones en subsidios que Venezuela envía anualmente a Cuba asestaría un golpe fatal al régimen de los hermanos Raúl y Fidel Castro.
Las declaraciones de Zoellick fueron rechazadas por el gobierno venezolano, que sin embargo continuaba el viernes rehusándose a dar detalles sobre el estado médico del mandatario.
El silencio ha sido caldo de cultivo de rumores y versiones para todos los gustos sobre muertes repentinas, supuestos empeoramientos, pronósticos y conjeturas de vida, mientras la oposición reclama infructuosamente que Chávez le hable claro al país.
Chávez ha defendido su derecho a la privacidad para no dar toda la información de su enfermedad, sino la suficiente y ha tildado de morbosos a quienes pedían más datos.
La enfermedad lo ha inundado todo en Venezuela, es el tema estrella de las conversaciones, el chascarrillo en los mercados y hasta el elemento de comunión temática en medios del chavismo y la oposición.
Los analistas coinciden en que la enfermedad produjo una solidaridad primaria de los seguidores del gobernante que lo propulsó en las encuestas y relegó la discusión de los problemas que tiene el país a un segundo plano.
Chávez, mientras tanto, tiene previsto presentarse el lunes ante la Comisión Nacional Electoral para inscribir su candidatura, en un acto concebido para demostrarle al mundo que sigue estando en facultades para seguir gobernando.
Se prevé que millones de venezolanos estarán monitoreando las imágenes para evaluar cada paso que dé el mandatario en su breve caminata hacia la sede de la comisión, así como cada palabra que pronuncie y cada gesto, para tratar de obtener algún tipo de lectura sobre su enfermedad.
Pero independientemente de ello, los venezolanos hoy en día ya no tienen dudas de que Chávez ya no es el mismo, y que ha dejado de ser el presidente omnipresente que saturaba la señal de televisión con sus muy frecuentes y prolongadas cadenas de radio y televisión para convertirse en uno que es visto en público en muy pocas ocasiones.
Ahora Chávez apenas es visto o escuchado una vez cada cinco o seis días en comparecencias breves que normalmente consisten en videos editados y llamadas telefónicas transmitidos por el canal estatal.
Incluso sus mensajes por Twitter han venido a menos. El viernes en la tarde el mandatario ya llevaba cinco días sin pasar por la red social.
Esta información fue complementada con servicios cablegráficos de El Nuevo Herald



























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