A veces me pregunto si a ustedes, amables lectores, les pueden causar molestias las citas que frecuentemente traigo a colación en mis columnas semanales; pero es que la experiencia acumulada por la humanidad a través de los años no puede perderse en el espacio, ni quedar inédita.
Una historia, un descubrimiento, una invención, una teoría probada o una hipótesis bien fundada, al ser impresa y difundida, inmortaliza el resultado del pensamiento humano, transferido de generación en generación.
Cuando refiero que mi padre me repetía: “Si a China fueres, haz lo que allí vieres”. “Si te mudas a Italia, cómprate un auto fabricado allá”. “Si te casas con una extranjera, aprende a comer su comida”, evoco conocimientos de juicio elemental, adquiridos y probados por generaciones; los cuales tuvo él la sabiduría de trasmitirme, en forma práctica, valiéndose de simples frases, difíciles de olvidar.
Hasta hace apenas unos días me devanaba los sesos preguntándome por qué los inversionistas argentinos y uruguayos venían a Miami y compraban varias casas o condominios al contado en lugar de adquirir una propiedad de vivienda múltiple usando el recurso del financiamiento.
Para mí eso no tenía sentido, pues cuento con la dicha de tener amigos argentinos y uruguayos, y todos ellos se destacan por su amplio bagaje cultural y el uso racional de la lógica. Es más, me diría que hasta son demasiado exigentes para con ellos mismos; así que en mi criterio, su fórmula para asegurar y hacer crecer el capital, no funcionaba de igual manera en cuanto a inversiones en bienes raíces se refiere.
La pasada semana despejé mi duda al tener la dicha de recibir en mi oficina a una joven pareja de posibles inversores argentinos. En realidad no andaban buscando mis servicios, buscaban mi libro; pero al comprender que yo podría servirles como agente inmobiliario, pues solicitaron la entrevista.
Muy avispados, tanto ella como él, habían decidido que si invertían su capital en Norteamérica, lo harían a la usanza de los norteamericanos, por eso la búsqueda de mi libro. Con ellos me enteré que los argentinos y uruguayos realizan sus inversiones inmobiliarias así (de la forma en que lo hacen), puesto que esa es la usanza en sus países: comprar, retener y revender posteriormente el inmueble. En otras palabras: especular en el mercado. Pero no siempre los patrones económicos deben transferirse. Cada país tiene sus leyes impositivas y sus particularidades.
Ante todo, en Estados Unidos impera el “estado de derecho ciudadano”. Algo que se dice fácil pero que se encuentra poco. Acá nadie puede invadir una propiedad impunemente, ni puede adueñarse de lo que no le corresponde sin verse cuestionado por las autoridades competentes.
En Estados Unidos el análisis del pago de impuestos, la distribución de los riesgos en la inversión y el crecimiento máximo del capital, son elementos de contemplación perenne. Temas estos que abordaré la próxima semana.
Felicito a esa joven pareja, que muy sabiamente ha decidido instruirse primero y proceder después. ¡Mi enhorabuena!
J. A. “Tony” Ruano es autor del libro “Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración’’. tony@ruanobrokers.com



























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