El electrizante dueto en el agua entre el entrenador y las ballenas asesinas en SeaWorld nunca será el mismo después que un juez falló recientemente que los entrenadores de animales deben estar mejor protegidos de los temibles mamíferos durante las funciones.
Los entrenadores de animales que hace no mucho besaban, cabalgaban, abrazaban y eran lanzados al aire por las ballenas asesinas deben o mantenerse a una mayor distancia de ellas, estar detrás de una barrera física o usar otros dispositivos para estar más seguros durante los espectáculos.
El fallo de la semana pasada de Ken S. Welsch, un juez federal de ley administrativa de la Comisión de Seguridad Ocupacional y Revisión de Salud, ocurrió más de dos años después de la muerte de Dawn Brancheau, una entrenadora que fue arrastrada bajo el agua y muerta por una orca en el parque SeaWorld de Orlando. Los visitantes que salían del evento Cena con Shamu vieron completa la aterradora escena.
La muerte obligó a SeaWorld a suspender las interacciones en el agua entre las ballenas y los entrenadores durante las funciones y llevó a la compañía a erigir una barrera física para los entrenadores que se encontraban de pie al lado de la piscina. Pero los ejecutivos en SeaWorld presionaron para reinstalar sus funciones sistemas de agua, consideradas los espectáculos más emocionantes y populares del parque, al asegurar que los protocolos de seguridad eran suficientes para mantener seguros a los entrenadores.
Welsch no estuvo de acuerdo, al decir que los protocolos no habían logrado proteger a Brancheau. Tilikum, la ballena que la mató, no hizo caso de las palmadas en el agua y otras señales concebidas para ponerla bajo control. Tomó 45 minutos para recuperar el cuerpo de Brancheau, después que la ballena la introdujo en su boca.
Una vez que un entrenador está en el agua con una ballena asesina que escoge un comportamiento indeseable, el entrenador está a merced de la ballena, escribió el juez en su fallo. Todos los procedimientos de emergencia, redes, señales bajo el agua y palmadas son inútiles si la ballena escoge ignorarlos.
Después de la muerte de Brancheau, la Administración de Seguridad Ocupacional y Salud (OSHA) investigó durante seis meses los espectáculos de ballenas asesinas en el parque de Orlando y la seguridad de sus entrenadores. La agencia emitió varias penalidades, al decir que las barreras y otras preocupaciones eran necesarias para los espectáculos. SeaWorld apeló las violaciones y se celebró una audiencia en noviembre.
La semana pasada, el juez se colocó en la mayor parte de los puntos de parte de OSHA, al emitir una punzante valoración de lo que dijo era la inclinación de la compañía de culpar a los entrenadores cuando algo salía mal y la fe que el parque había colocado en lo predecible del comportamiento de una ballena. Welsch dijo que el parque debió haber hecho más para proteger a sus entrenadores. Agregó que no tiene una base científica el reclamo del parque de que las ballenas asesinas, cuando son adecuadamente amaestradas, exhiben un comportamiento que se puede predecir con una exactitud de más de un 98 por ciento.





























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