El juez también dijo que era imposible que SeaWorld el líder en entrenamiento de ballenas asesinas no supiera, como reclamó, que las orcas pueden ser un peligro para los empleados. Las ballenas asesinas han estado involucradas en las muertes de cuatro personas en los parques marinos.
Antes de que matara a Brancheau, Tilikum, que pesa 12,000 libras, se vio involucrada en 1991 en la muerte de un entrenador en un parque marino en Canadá. Al año siguiente, SeaWorld compró a Tilikum y lo trajo a Orlando. Pero siguieron los problemas. En 1999, empleados del parque encontraron en la piscina a un hombre muerto sobre el lomo de Tilikum. El hombre se había escondido del personal de seguridad después que se cerró el parque y entró de alguna forma en la piscina. Murió de hipotermia y no se pudo determinar el papel de Tilikum en su muerte.
Capturado en el mar, Tilikum, que reanudó sus actuaciones en el parquet 13 meses después de la muerte de Brancheau, había sido manejado desde hacía mucho tiempo de forma muy cuidadosa por los entrenadores; ellos no interactuaban con la ballena en el agua, sino sólo fuera de ella. Cuando los nuevos entrenadores llegaron, se les advirtió de inmediato que se mantuvieran alerta cuando estuvieran cerca de la ballena.
Pero el fallo no fue del todo malo para SeaWorld. Welsch redujo una de las violaciones importantes de intencional a grave y también de $75,000 a $12,000 las multas que SeaWorld debe pagar.
Hemos mantenido todo el tiempo que las acusaciones de intencional no tenían mérito y nos sentimos vindicados de que el juez haya estado de acuerdo, dijo en un comunicado Jim Atchinson, presidente y jefe ejecutivo de Parques y Entretenimiento de SeaWorld.
El juez también dijo de forma inequívoca que SeaWorld es un empleador consciente de la seguridad con un programa de entrenamiento muy detallado y concienzudo.






























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