Están volviendo loca a la gente, dijo Justin García, empleado de Alladin Smoke and Gift Shop, en Miami Beach. Y nos traen malos clientes.
García dejó de vender estas drogas sintéticas hace un año. Sin embargo, señaló, la venta sigue en otros lugares.
Tienes que ser un tipo de persona específico, comentó Fulgueira. Y te las venderán.
Gary Goldstein, de Lee-Ann Pharmacy, en Miami Beach, dijo que algunos distribuidores los habían estimulado a vender las drogas.
Pero las rechazamos, dijo. No pensamos que fuera lo correcto.
En Miami Smoke Shop, una tienda de tabaco y salón de tatuajes en West Miami, estaban a la vista los paquetes de Cloud Nine, Fire, Bob Marley y otros inciensos herbales y popurrís. También se anuncian en la página de internet del negocio. No tenían sales de baño a la venta.
En los paquetes ilustrados con dibujos animados, que anuncian sabores de fresa, uva y menta, los fabricantes advierten que estos productos no son para consumo humano. Pero, según un empleado de la tienda que se identificó como Raúl, la gente fuma los inciensos, que valen entre $5 y $20.
Es un incienso de hierbas, dijo Raúl. Como la gente lo use es su problema. Pero no es nada bueno.
Indicó que la venta de marihuana sintética ha disminuido a la vez que aumentó el interés por las sales de baño.
Desde lo del caníbal han venido preguntando si vendemos las sales de baño, dijo.
A lo largo de la nación, gobiernos estatales y locales están debatiendo la legalidad de marihuana sintética y las otras drogas nuevas. Según información publicada recientemente por la Casa Blanca, en el 2011 las llamadas a los centros de control de sustancias tóxicas ( Poison Control) relacionadas con marihuana sintética se duplicaron en comparación con el 2010, mientras que las relacionadas con las sales de baño se multiplicaron por 20.
Dado que las autoridades estatales y federales no han prohibido la venta y el consumo de las drogas sintéticas, la iniciativa queda en manos de los municipios.
Manny Maroño, el alcalde de Sweetwater, comentó que tendría que ser un esfuerzo comunitario. De hecho, en otras ciudades se han interesado por estudiar la medida.
Nos están llamando, dijo. Quieren ver cómo lo hicimos.
Aún así, queda otro obstáculo por sortear. Y es que las recetas de las drogas sintéticas cambian constantemente.
Será como la prohibición de esteroides anabolizantes, dijo Junquera. Seguirán cambiando los ingredientes de las drogas para que sean legales.
Maroño no se da por vencido.
Si cambian los ingredientes o el envasado de las drogas para evitar nuestra ordenanza, cambiaremos la ordenanza, dijo.
Por supuesto, siempre hay quienes sostienen que un gobierno local no puede prohibir la venta de una substancia legal.
Dicen que no es constitucional, dijo Fulgueira, sacudiendo la cabeza. Pero estamos salvando vidas.






























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