Los funcionarios electorales no verifican el estatus de ciudadanía de los votantes. En su lugar, ellos confían en que los votantes digan la verdad.
Ortega votó en una ocasión, en las elecciones generales del estado del 7 de noviembre del 2006. Ese fue el día en que el demócrata Bill Nelson obtuvo un segundo término en el Senado federal y el entonces republicano Charlie Crist fue electo gobernador.
Ortega, que vive en una modesta casa de estuco verde en un vecindario de clase trabajadora, declinó hacer otro comentario que no fuera el de decir que su situación se había resuelto.
No lo hice a propósito. Es algo de lo que no estaba consciente, dijo Ortega. Me di cuenta que había cometido un error. No intentaba engañar al sistema.
Sin embargo, podría estar en problemas.
El caso de Ortega está en las manos del abogado estatal de Hillsborough Mark Ober, cuya oficina recibió el 1 de junio un informe del jefe de la policía del condado.
Es un delito grave de tercer grado en la Florida el votar a propósito, sabiendo que él o ella no son un elector que cumple con los requisitos.
Cuando la oficina de las elecciones del condado le pidió en abril a Ortega que probara su ciudadanía, el firmó un formulario en que aceptaba que no era ciudadano estadounidense. El marcó un cuadrito que decía Estoy de acuerdo con su información y no necesito una audiencia.
Ortega es una de las dos personas sacadas de la lista de votantes en Tampa Bay que votaron en una elección, de acuerdo con los registros públicos, y es uno de los 72 votantes en Hillsborough que aparecen en la lista de la base de datos del estado de ciudadanos cuestionables basado en los datos de la licencia de manejo del 2011.
Otros seis votantes de Hillsborough presentaron pasaportes, certificados de nacimiento o certificados de naturalización para confirmar su ciudadanía antes de que la agencia dejara de revisar la lista hace más de una semana, al concluir que esto no era confiable.
En Miami-Dade, donde residen más de la mitad de los 2,625 nombres en la lista, 14 no ciudadanos han sido sacados de las listas de un universo de 1,637 personas. Sólo dos tienen un historial de votación, dijeron los funcionarios electorales: Ramón Cue, quien votó en 1996, y Neville M. Walters, quien votó siete veces desde el 2000. Cue le dijo a The Miami Herald que es un esquizofrénico, no recuerda haber votado y cree que otras tres personas tienen su mismo nombre y fecha de nacimiento. Walters no puso ser contactado.
En el Condado Orange, se encontró un no ciudadano que votó. Denise Francois, de Orlando, votó en la primaria y las elecciones generales del 2008, dijeron funcionarios.
El Condado Collier, en el suroeste de Florida, ha enviado dos casos de votantes no ciudadanos a los agentes de la ley para su investigación.
De una lista de 13 nombres suministrada por el estado, el Condado Pasco retiró a dos votantes. Ambos solicitaron que los sacaran. Uno nunca votó; el otro, Raquel Melara, de 35 años y residente en Dade City, votó en las elecciones generales del 2008. Su estatus de ciudadanía no es claro, dijo Brian Corley, supervisor de elecciones de Pasco.
En Hillsboroug como en todas partes, la mayoría de las personas a las que se cuestionaba su ciudadanía no respondieron a cartas certificadas, y muchos no han votado nunca.
En el Condado Pinellas, donde la lista del estado incluye 37 nombres, sólo un votante ha sido sacado de la misma: Luis Fernández, de 54 años y residente del vecindario Snell Isle de St. Petersburg. El se registró en el 2001, pero nunca emitió un voto. Fernández declinó hacer comentarios.
Al igual que Ortega, Fernández estuvo de acuerdo con los hallazgos de la oficina electoral de que nunca debió registrarse, y firmó el 20 de abril una declaración a tal efecto.
La responsabilidad de prohibir a los no ciudadanos de las listas recae en los supervisores de elecciones, pero muchos de ellos dijeron que tampoco desean quitarle sus derechos a los ciudadanos.
Penelope Townsley, supervisora de elecciones de Miami-Dade, dijo que ella perdió la fe en la lista debido a que la tasa de errores era tan alta como un 33 por ciento.
Encontré que la lista de verificación de los no ciudadanos del estado era no confiable e insuficiente, en su ciudad, para cumplir con las pruebas requeridas para encontrar que un votante registrado no es un ciudadano de Estados Unidos, dijo Townsley a los funcionarios estatales de elecciones.
La redactora del Times Jessica Vander Velde, la investigadora del Times Natalie Watson y el redactor del Herald/Times Marc Caputo contribuyeron a este informe.




























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