Unas horas antes del encuentro del viernes, Oswaldo Guillén afirmó que el punto más débil de los Marlins de Miami era la imposibilidad de batear en los momentos clave. Poco después, y para su descontento, sus pupilos le dieron la razón.
Por segunda noche seguida los peces se quedaron con la sensación de lo que pudo haber sido y no fue, gracias a una ofensiva que no encontró el hit oportuno, y los Rays de Tampa Bay dispararon cinco extrabases para imponerse 5-1 en el primer juego de la Serie del Cítrico ante 29,628 aficionados en el Marlins Park.
Después de fallar en 13 ocasiones con hombres en posición anotadora la noche del jueves ante los Bravos de Atlanta, la historia se repitió con múltiples oportunidades desperdiciadas, sobre todo en los primeros innings.
Es oficial: los peces viven un divorcio con el madero, o mejor dicho, con la puntualidad, porque con corredores en las bases el hit no llegó a la cita.
El viernes fueron ocho las ocasiones en que la artillería marina tuvo gente en posición anotadora y no hubo ningún imparable, extendiendo así la fatídica cadena a 21 turnos en blanco, contando la noche anterior.
La derrota, que se produjo en el primer juego interligas que se realiza en Marlins Park, fue la cuarta al hilo para Miami, que antes de esta mala racha estaba en la cima del Este de la Nacional y ahora se ubica en el cuarto lugar, aunque aún bastante cerca de los líderes, los Nacionales de Washington.
Con el mejor cuerpo de pitcheo de la Liga Americana, los Rays presentaron a Jeremy Hellickson como abridor, un derecho que se metió en problemas a lo largo de toda su presentación, y aún así se las arregló para permitir sólo una rayita en 4.1 innings, pese a entregar siete boletos y recibir cinco hits.
Y es que pese a que anotaron su única carrera en el tercer tramo empujada por elevado de sacrificio de Greg Dobbs con las bases llenas, los Marlins dejaron a nueve -de los 13 que tuvieron en el juego- esperando remolque en los primeros cuatro capítulos.
Tampa Bay, entretanto, sí aprovechó mejor sus chances ante Ricky Nolasco.
El derecho, cuyo norte es el control, cedió cuatro pasaportes –a uno de su tope personal- con seis hits y tres carreras. Ponchó a seis.
Los Rays facturaron una en el tercero cuando después de dos outs, Matt Joyce disparó doble y anotó por sencillo de Justin Upton. José Lobatón con doble en el cuarto e infield hit de Will Rhymes anotó la segunda.
Jonrón solitario de Joyce en el quinto produjo la tercera y las dos finales aparecieron en el séptimo ante Ryan Webb empujadas por Ben Zobrist y Carlos Peña, que le pusieron cierre ofensivo a un encuentro que duró casi cuatro horas.
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