Según Zygmunt Bauman, vivimos en una época de incertidumbre donde surgen formas alternativas de concebir y hacer circular el arte potencializadas por las relaciones entre los artistas. De hecho, es a partir de estas relaciones que pueden asumir roles como curadores o galeristas que muestran la obra de artistas amigos. La muestra Leave it to Beaver en Gallery Diet, es la primera parte de una serie de exhibiciones organizada por ART BLOG ART BLOG ART BLOG.
Inicialmente ART BLOG ART BLOG ART BLOG era un blog hecho por Joshua Abelow para contextualizar su propio trabajo junto con obras y textos de otros artistas amigos, pero fue planteándose como proyecto curatorial por ir haciendo una selección de obras, hacia propuestas exhibidas virtualmente o, como en este caso, en una galería.
Leave it to Beavers, título que juega con el apellido de la curadora Gina Beavers (n.1974, Grecia) y como el niño protagonista de la serie de televisión del mismo nombre que siempre se metía en problemas, reúne a las siguientes artistas, todas mujeres, que pueden también enseñar, curar, diseñar, o hacer de D.Js: Carla Edwards, Christy Gast, Anya Kielar, Fabienne Lasserre, Ella Kruglyanskaya, Katherine Bernhardt, Letha Wilson, Denise Kupferschmidt, Holly Coulis y Lia Lowenthal.
En una entrevista publicada en el blog de Abelow hecha a Beavers -quien también es artista- le pregunta qué son para ella las artistas reunidas en esta exhibición. Su respuesta: La niña del enamoramiento, la hermana de alma, la mejor amiga para siempre ( Best Friend for ever, BFF), la musa, y la mentora. Y describe su trabajo con términos como innovador, diverso, intuitivo, conceptual, que expande tu mente, histérico, conmovedor, ampliador de horizontes, un cable de tensión, libre, experimental, muy inteligente, y perfecto.
Esa perfección no responde por supuesto a categorías estéticas preestablecidas sino a la validez de obras que reflejan la vida y obsesiones de las mujeres en estos tiempos inciertos, o los estados de transición de sus procesos creativos. Su creación es un ir a la deriva mezclando referencias arcaicas con toda la historia del arte en busca de un lenguaje que contenga algo inescapable.
En sus videos, la artista local Gast, inscribe el cuerpo de las mujeres en la tradición del arte de la tierra que en los años 70 fue, sobre todo, desarrollado por hombres, a través de danzas que puede interpretar ella misma. En pasadas piezas escribió y grabó a capella una balada militar sobre las mujeres en la milicia. Kruglyanskaya, graduada de Cooper Union en el 2001, pinta la figura femenina y sus atavíos. En Disrobing Bather usa marcadores para colorearlos sobre su figura en blanco y negro. En otras obras rehace con alteraciones humorísticas antiguos modos de representarla. Holly Coullis, diseñadora y artista canadiense radicada en Nueva York, revisita los temas que pintaran tradicionalmente las mujeres -retratos, naturalezas muertas con flores- pero jugando con el límite entre la irrealidad y la eficacia de la representación. Kupferschmidt, quien ha exhibido en PS1/MoMA, pintó en tinta sobre hojas de libros en blanco una serie de mujeres danzantes bajo el título Crude Idol. La magnífica pieza R ed Eye Wall Hanging de Anya Kielar, egresada de Columbia University, conectada al acto de ser mirado, puede leerse también desde otra pieza suya, Cold Cream, en donde en torno al rostro adolorido de una mujer se agrupan numerosos ojos sin pupila. En Swatch Watch, Cosmic Encounter, Katherine Bernhardt pinta en acrílico un reloj en el interior de un vientre femenino. Muchos de sus trabajos seleccionados en el sitio virtual de la galería londinense Saatchi son mujeres pintadas con trazos violentos, incluso como seres híbridos. Y, entre los comentarios incluidos hay uno que correlaciona sus pinturas con el nerviosismo contemporáneo y asegura que las señoritas de Bernhardt son una tribu de chicas Amazonas, diosas y heroínas que languidecen en el aburrimiento del dinero, el poder y la moda.
Algunos trabajos refieren a los (amplios) Grados de ambivalencia, como el título de la pieza geométrica que Carla Edwards fabrica con banderas americanas teñidas. Asimismo, la recurrente ambigüedad -en los medios, o de la representación- de varias piezas, es una estrategia para transmitir un estado de incertidumbre. Lia Lowenthal fotografía objetos de tal modo que construye una falsa realidad, esculturas que sólo son un simulacro. Formalmente, es semejante la imaginería fotográfica que Leta Wilson construye a partir del mundo natural, o la hibridez de las pinturas volumétricas de Fabienne Lasserre, como We Shall Run. Esta artista conecta la experiencia común de la fragilidad con el uso de materiales maleables. La clave es el gesto de afirmación ontológica, del ser, en el proceso de hacer las obras: Yo -dice Laserre- tuerzo, volteo, inclino, amontono porque esos estados evocan un rico rango de relaciones de deseo, repulsión, agresión, cooperación, afecto, compasión y crueldad. El proceso de creación expuesto tiene múltiples expresiones de ese gesto y surge de una búsqueda errabunda tanto en lo artístico como en lo vital.•
Adriana Herrera es curadora y crítica de arte. Colabora con galerías y museos, y asesora publicaciones especializadas.
Leave it to Beavers, hasta el 14 de julio en Gallery Diet, 174 NW 23 St., Miami, 33127, (305) 571-2288.




























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