Tal vez ahora le presten más atención.
Con una actuación sobresaliente, Guillermo Rigondeaux sacó de su camino a Teon Kennedy para retener su título de la Asociación Mundial del Boxeo en las 122 libras delante de una audiencia mundial en la cartelera protagonizada por Manny Pacquiao y Timothy Bradley desde el MGM Grand en Las Vegas.
El cubano (10-0, 8 KO), quien ganó una faja interina en noviembre del 2010 en otra velada del legendario filipino, pero por decisión dividida contra el panameño Ricardo Córdova, esta vez no dejó lugar a dudas al imponerse por nocaut técnico en el quinto asalto ante un Kennedy que recibió, sin duda, el peor castigo de su carrera.
Preciso y contundente, el doble campeón olímpico llevó a la lona a su oponente en cinco ocasiones, una en el primero, dos veces en el segundo, una en el cuarto y la última a los 1:11 minutos del quinto. Para Kennedy no hubo apenas unos cuantos segundos de tregua, la breve calma entre tormenta y tormenta.
“Estoy impresionado’’, expresó el conocido entrenador y comentarista Emanuel Steward. “Ahora sí pelea más a la manera profesional’’.
“Rigondeaux esta vez sí convenció’’, apuntó el experto Max Kellerman. “Tenía que ganar de manera fulminante y lo hizo’’.
Desde que le arrebatara la faja de la AMB a Rico Ramos, Rigondeaux viene clamando por atraer a un ring a los otros campeones de la división. Ya se trate del también filipino Nonito Donaire, el japonés Toshiaki Nishioka, el sudafricano Jeffrey Mathebula e incluso el mexicano Abner Mares.
Luego de su demostración, quizá esto pueda cambiar antes de que finalice el año, pues el peso súper gallo es uno de los más atestados de talento y Rigondeaux merece mejores oponentes y, por supuesto, mejores bolsas.





























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