El Heat de Miami ganó la batalla por la supervivencia. Con actitud, decisión y contundencia superó 101-88 a los Celtics de Boston en un electrizante séptimo partido en el American Airlines Arena la noche del sábado, para coronarse campeón de la Conferencia Este y avanzar por segundo año consecutivo a la final de la NBA.
El próximo martes, el Heat visitará al Thunder de Oklahoma City en el inicio de la Final de la NBA.
Con 31 puntos, LeBron James volvió a ser la figura del Heat.
“Sólo quiero jugar bien”, comentó James tras la victoria del sábado. “Creo en mi mismo y en mis compañeros de cara a la final”.
El Heat se renueva de confianza con este resultado y se le presenta una magnífica oportunidad para lavar la herida de la temporada pasada.
En aquella ocasión, el Heat había sufrió una enorme decepción cuando perdió el título en seis partidos contra los Mavericks de Dallas, el mismo equipo al que habían vencido en el 2006, también en seis juegos, para conquistar su primera y única corona de la NBA.
Aquello dejó un sabor amargo, porque ahora al Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh sólo se le acepta ser campeón y cualquier otro resultado es considerado un rotundo fracaso.
Para el quinteto de Miami, los playoffs no han sido un camino de rosas, sino todo lo contrario, algo más cercano a un calvario, con un récord de 11 partidos ganados y seis perdidos.
En la primera ronda cedieron un juego en la serie contra unos Knicks de Nueva York que llegaron a la postemporada golpeados por las lesiones de jugadores clave.
Luego, en las semifinales de conferencia, el Heat sufrió un gran susto cuando en el primer partido de la serie contra Indiana perdió por una lesión abdominal a Bosh —quien recién jugó los tres últimos encuentros contra los Celtics— y acto seguido los Pacers tomaron ventaja 2-1. El conjunto de Miami tuvo que sudar mucho para salir airoso y avanzar a la etapa siguiente.
Contra los Celtics fue una batalla hasta el límite. Tras tomar una rápida ventaja de 2-0 en la serie, todo parecía que el Heat llegaría bien descansado a la final de la NBA, pero de pronto el conjunto de Boston ganó tres partidos seguidos y puso al conjunto miamense al borde de la eliminación.
Fue necesaria una monumental actuación de James, con 45 puntos anotados, 15 rebotes y cinco asistencias para el triunfo 98-79 en el sexto partido TD Garden, que empató la serie 3-3 y forzó el partido decisivo del sábado en el American Airlines Arena.
Mientras el campeón del Este padecía mucho para llegar a la final de la NBA, el vencedor del Oeste, el Thunder de Oklahoma City, descansa tranquilamente y repone fuerzas para el último combate.
En todos sus partidos en casa, cuando anuncian la alineación del Thunder, aparece en la pantalla de la arena la palabra resilencia, que define el espíritu de un equipo que hace tres años se perdía en el sótano de la posiciones de la NBA.
En el choque que le dio la clasificación el miércoles pasado, el Thunder iba abajo 18 puntos contra los Spurs de San Antonio, pero con un Kevin Durant mágico remontó la diferencia para ganar la serie 4-2 y alcanzar la primera final de la NBA en su historia.
En el Día de Acción de Gracias del 2008, cuando Scott Brooks fue contratado como entrenador, su único objetivo era convertir al Thunder en un equipo competitivo. Lo logró con creces hasta llevarlo a la final.
El Thunder será el anfitrión del primer juego de la final, el próximo martes.
Con sus jóvenes Russell Westbrook, James Harden y el español de origen congolés Serge Ibaka y el veterano Derek Fisher el Thunder, es una fuerza temible que llegó a la final tras superar a tres campeones: los Mavericks de Dallas, los Lakers de Los Angeles y los Spurs.
Contra ese complicado oponente se medirá el Heat.



























Mi Yahoo