Sharon Vinegrad sufría una serie de síntomas que pensó que no estaban relacionados entre sí. Después de varios años buscando el motivo descubrió que todos eran causados por la glándula tiroides.
Sharon pasó cuatro años yendo de un médico a otro tratando de averiguar qué estaba pasando con su cuerpo. Sufría de una laringitis crónica que una vez duró hasta 10 semanas. En un año ganó 30 libras de peso, otro año perdió 30 libras; y así sucesivamente, además sentía un cansancio terrible, nos dice.
El diagnóstico final fue cáncer de la tiroides.
La tiroides es una glándula en forma de mariposa que está localizada en el cuello y debajo de la manzana de Adán. Puede ser muy pequeña, pero tiene un gran impacto en el cuerpo. Las hormonas tiroideas regulan todo, desde los latidos del corazón hasta el ritmo en que el cuerpo quema la grasa y digiere los alimentos. Si no funciona adecuadamente, tampoco lo hará el cuerpo.
Según la Asociación Americana del Cáncer, este año serán diagnosticados unos 56,460 casos nuevos de cáncer de la tiroides, 43,210 en mujeres y 13,250 en hombres. Los estudios sugieren que la producción de estrógeno puede contribuir al gran número de mujeres diagbosticadas con este tipo de cáncer.
La tasa de mortalidad es baja comparada con otros tipos de cáncer, no está siquiera entre las primeras 15 causas de muerte de cáncer, de acuerdo al libro, Thyroid for Dummies, del Doctor Alan Rubin.
Uno de los mayores factores de riesgo del cáncer de tiroides es la exposición a bajos niveles de radiación en el área del cuello o cara a una edad temprana. “Los niños que reciben radiación en el cuello y la cara para condiciones benignas tales como el acné o amígdalas agrandadas han desarrollado cáncer de tiroides hasta 40 años después de la radiación”, menciona Rubin.
A menudo el cáncer se manifiesta como un nódulo aunque muchos nódulos no son cancerosos. El cáncer de tiroides tiene una fuerte disposición genética.
La Dra. Diane Krieger, endocrinóloga del Baptist Health South Florida, dice que hay tres situaciones que pueden afectar la tiroides: “La tiroides puede funcionar por debajo de los niveles que debería (hipotiroidismo), funcionar por encima (hipertiroidismo) o tener nódulos o cáncer en ella”.
El Dr. Mack Harell, endocrinólogo y especialista de ultrasonido certificado en el Memorial Healthcare System, fue el médico que hizo la ecografía necesaria para la cirugía de Vinegrad. Él dice que estas tres condiciones no suelen coincidir. “El nivel de hormonas de la tiroides no brinda, usualmente, ninguna clave de si el paciente tiene cáncer de tiroides o no”.
Este fue el caso con Vinegrad, quien no tuvo hipo ni hipertiroidismo.
Vinegrad, de 50 años de edad y residente en Davie, visitaba regularmente a un especialista de oídos, nariz y garganta, pero no pudo encontrar la causa de su dolencia. Aunque bastante raro, la persona que descubrió lo que sucedía fue su reumatólogo, un médico especializado en el tratamiento de artritis. Este se dio cuenta de que había una masa en el cuello, “algo que yo misma no podía sentir”, comenta Vinegrad.




























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