Reportes

El prolapso de órganos ya no es un tema prohibido

 

Cerca de la mitad de las mujeres que dan a luz sufren prolapso de los órganos pélvicos, pero sólo entre un 10 y un 20 por ciento reciben tratamiento. Los tratamientos mínimamente invasivos y la creciente popularidad de la terapia f

Especial/The Miami Herald

Barbara Jones no teme levantar objetos pesados si fuera necesario.

Esa puede ser una de las razones por las que se vio afectada con el prolapso de los órganos pélvicos, una condición en la que los músculos del piso pélvico que sostienen los órganos entre el hueso púbico y el coxis se estiran lom que ocasiona que los órganos se caigan causando, frecuentemente, incontinencia.

Esta condición está asociada mayormente con mujeres que han dado a luz, especialmente más de una vez. Hasta los recién nacidos de poco peso pueden provocar el prolapso de los órganos pélvicos. Es también común en las mujeres sobre los 50 años de edad.

Jones, de 73 años, cae en ambas de estas categorías. Su primer hijo pesó cerca de 10 libras al nacer. Sus otros dos hijos fueron también niños de mucho peso.

Cuando tenía 30 años se sometió a una histerectomía, otro factor que puede haber contribuido al prolapso.

“Sucedió de repente”, dice Jones, que se dio cuenta de lo que pasaba, el fin de semana de Acción de Gracias de 2010.

Hasta que se sometió a tratamiento al año siguiente, las salidas delhogar eran estresantes ya que el escape de orina era una amenaza constante. “Cada vez que sales estás preocupada”, dice Jones, residente de Deerfield Beach.

Jones se sometió a un tratamiento mínimamente invasivo en el que se inserta un cabestrillo o banda de malla de material sintético a través de la vagina para formar una especie de hamaca que sostiene los órganos pélvicos y los mantiene en su lugar.

“Cuando se coloca (el cabestrillo) en el cuerpo, se convierte en una nueva capa de tejido, un ligamento”, dice el médico de Jones, el Doctor Guillermo Dávila, director de ginecología y jefe de Cirugía Uroginecológica y Reconstructiva de Pelvis en Cleveland Clinic Florida en Weston.

Los cabestrillos miden poco menos de una pulgada de ancho. Este tratamiento se utiliza desde hace 25 años. Es uno de los tratamientos para el tipo de incontinencia provocada, usualmente, por el prolapso de los órganos pélvicos.

También existe un neuro estimulador implantable dirigido a los nervios para detener la incontinencia. Sin embargo, los terapéutas físicos reciben cada vez a más mujeres que eligen hacer ejercicios para fortalecer los músculos del piso pélvico para combatir la incontinencia.

El Sistema de Terapia InterStim se ha utilizado por años para la incontinencia urinaria. En el 2011, la Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el dispositivo para controlar la incontinencia fecal. En este tratamiento, se implanta un neuro estimulador en la espalda baja, y trabaja enviando un impulso eléctrico al nervio del sacro que controla el esfínter anal.

Karen Schiff, terapéuta física en el centro de rehabilitación de pacientes ambulatorios en el Memorial Hospital West, que pertenece al Memorial Healthcare System, dice que cada vez más mujeres van a terapia física para tratar la debilidad de los músculos del piso pélvico.

La terapia física para este problema, dice Schiff, es “como entrenamiento de fortalecimiento para los músculos en la cavidad pélvica”.

“Mientras más fortalecidos están esos músculos, más altos pueden estar esos órganos”, dice.

Schiff trabaja individualmente con una paciente, ayudándole a identificar los músculos débiles del piso pélvico, en sesiones semanales durante seis semanas. Una vez que la paciente puede sentir esos músculos, aprende a contraerlos, fortaleciéndolos, en diferentes posiciones y movimientos -sentándose, al salir del auto y al pasar de estar de pie a sentada.

Schiff utiliza técnicas como la biorretroalimentación y la estimulación eléctrica.

Mientras que la biorretroalimentación es un procedimiento no invasivo en el que sensores ayudan a la paciente a identificar los músculos que necesita contraer y fortalecer, en la estimulación eléctrica, los sensores se insertan en la vagina o el recto y contraen los músculos artificialmente.

Schiff también ayuda a las pacientes a fortalecer los músculos del piso pélvico con ejercicios Kegel, donde pesas en forma de conos son insertados en la vagina. La paciente hace diferentes ejercicios con el objetivo de mantener las pesas en su lugar.

“Pueden aprender a usar esa contracción mientras están haciendo otro ejercicio”, comenta Schiff.

Dávila comenta que el mayor avance es la conciencia que se ha ido creando sobre el asunto.

“Antes, las mujeres simplemente lo toleraban”, dice. “Estos asuntos ya no son un tema prohibido”.

Más de Reportes

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos