La estimulación profunda del cerebro no ha sido aprobada por la FDA para el tratamiento de la depresión, pero fue aprobada para el tratamiento del Parkinson y el Desorden Obsesivo Compulsivo. Disponible en la Universidad de Miami, se ofrece según cada caso particular. En el mismo se hace un orificio en el cráneo y se introducen electrodos minúsculos a través de un catéter hasta el área del cerebro que afecta el estado de ánimo. Se implanta un generador bajo la piel del pecho para controlar la cantidad de estimulación del cerebro.
Solo unos 150 pacientes de depresión en el mundo han sido tratados con estimulación cerebral profunda, dice Nemeroff.
La FDA aprobó hace un año Viibryd, una droga que aumenta los niveles de serotonina y estimula directamente los receptores de serotonina en el cerebro.
Se están realizando estudios en los que se administra a los pacientes Ketamina intravenosa, una droga utilizada originalmente por los veterinarios como tranquilizante. La FDA tampoco la ha aprobado.
Sue fue de un diagnóstico a otro, de un medicamento a otro. Hace cuatro años, se mudó con su familia al sur de Florida con la esperanza de que el clima soleado y el estilo de vida al aire libre le ayudará.
Fue a visitar a Nemeroff, quién le recetó Effexor y Trazodone.
Trazodone fue “lo que puso todo en su sitio”, dice Sue.
Este fármaco aumenta los niveles de sertonina en el cerebro.
Por primera vez en su vida, Sue se siente libre de la depresión y tiene la energía para hacer cosas que siempre quiso hacer, integrándose a organizaciones comunitarias y obras de caridad, yendo al gimnasio, saliendo con amistades, uniéndose a un teatro y siendo una mejor madre.
“Es como haberme quitado una nube que llevaba sobre mí 42 años”, comenta Sue.




























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