Elsie Dávila, pediatra de Miami, pasó décadas practicando medicina. De manera que cuando fue diagnosticada con cáncer de ovario en el 2009 tenía razón para sentirse asustada.
El cáncer de ovario es el asesino número uno de entre todos los tipos de cáncer ginecológicos. Si no se descubre a tiempo, la sobrevivencia es de un 20 a un 30 por ciento. Lo hace peor, el que la enfermedad es difícil de detectar hasta que se propaga a otros órganos.
“Sabía que era malo. Definitivamente, tenía mis preocupaciones”, dice Dávila, de 53 años y residente de Doral.
De acuerdo a la Sociedad Americana del Cáncer, se estima que para el 2012, unas 15,500 mujeres estadounidenses mueran de cáncer de ovario y 22,280 mujeres adicionales recibirán el diagnóstico.
“Comparado con otros tipos de cáncer (como el de próstata que esta en primer lugar, seguido por áncer de seno, pulmón y colon), los números son menores pero la enfermedad tiene una tasa de mortalidad mayor”, dice el médico de Dávila, el Dr. Samar Schuman, profesor de oncología ginecológica en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami.
Pero mientras aumentan las estadísticas también surgen nuevas esperanzas.
En abril del 2012, después de dos años de cirugías y varios programas de quimioterapia que no fueron efectivos, Dávila fue una de las primeras 20 mujeres que recibió, en el Hospital de la Universidad de Miami, el más reciente y prometedor tratamiento disponible para el cáncer de ovario, la Quimioterapia Intraperitoneal Hipotérmica (HIPEC, por sus siglas en inglés).
El hospital es la única facilidad médica al sur del Centro de Cáncer Moffit, en Tampa, en ofrecer el tratamiento..
En el 2006, el New England Journal of Medicine publicó un estudio nacional que mostraba que el HIPEC puede retrasar el progreso del cáncer y aumentar la tasa de sobrevivencia de la paciente.
Estudios más recientes de Francia, Italia, Australia y España, muestran resultados similares.
El Hospital de la Universidad de Miami comenzó a utilizar el procedimiento en noviembre del 2010. Schuman dice que a todas las pacientes les va bien pero sólo el tiempo dirá cuán efectivo es.
“Es muy pronto para tener datos certeros, pero el procedimiento ha probado ser seguro y los resultados han sido alentadores. Teóricamente, estoy convencido que es un paso en la dirección correcta”, comenta Schuman.
Descrito de una forma sencilla, HIPEC es un lavado de 90 minutos de toda la cavidad peritoneal (abdominal) utilizando una solución intensa de quimioterapia que se calienta hasta 107 grados Fahrenheit.
Dice Schuman que el tratamiento estándar aceptado para esta enfermedad es la remoción quirúrgica de tumores seguidos por rondas de quimioterapia intravenosa. Luego siguen rondas adicionales de quimio, administrada por tubos colocados en el abdomen que llegan directamente al área enferma, lo que fortalece el tratamiento inicial.
El cáncer de ovario es recurrente en el 75 por ciento de las pacientes.
El Dr. Michel Vulfovich, médico especialista en quimiotología oncológica en el Instituto de Cáncer Memorial del Memorial Regional Hospital en Hollywood, dice que el cáncer de ovario puede recurrir un mes después del tratamiento.




























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