La doctora Luisa López-Luciano tiene un calendario de inmunización en su oficina de medicina de familia en Homestead para que los padres puedan ver si las vacunas de sus hijos están al día.
Junto con las vacunas más conocidas comúnmente contra el tétanos, el sarampión y la varicela, López-Luciano también recomienda a las jovencitas que se vacunen contra los diferentes tipos del virus de papiloma humano (VPH) que causa la mayoría de los casos de cáncer cervical.
“Es una conversación bastante abierta”, dice López-Luciano, cuya práctica está afiliada al Hospital Homestead en Baptist Health South Florida. “La mayoría de los padres están receptivos a ello una vez que les explico que la vacuna le ayuda a prevenir el cáncer cervical y que es mejor comenzar temprano antes de que la joven esté sexualmente activa”.
En los Estados Unidos el cáncer cervical no es tan común como otros tipos de cáncer, ya que la mayoría de las mujeres tienen acceso a exámenes regulares tales como la prueba de Papanicolaou, que puede detectarlo en etapas tempranas. El cáncer cervical se desarrolla a lo largo de varios años, dándole a los médicos suficiente tiempo para descubrirlo, darle seguimiento y tratar el crecimiento de células anormales. Por supuesto, esto teniendo en cuenta de que las mujeres vayan a exámenes ginecológicos regularmente.
“La mayoría de las mujeres que desarrollan cáncer cervical son aquellas que nunca se han hecho una prueba de Papanicolaou o no se han hecho una en los últimos cuatro años”, dice el Doctor Nigel Spier, obstetra y ginecólogo en el Memorial Regional Hospital en Hollywood.
Según los Centros de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), cerca de 12,000 casos nuevos son reportados cada año; mientras que hay más de 200,000 casos nuevos de cáncer anualmente. A pesar de las bajas tasas de cáncer cervical, los médicos recomiendan a las jóvenes que se vacunen contra el VPH como salvaguarda adicional y para evitar procedimientos incómodos y potencialmente invasivos más adelante.
“El mayor impacto de las vacunas será en el número de pacientes que tendrán que pasar por el proceso de evaluación para un resultado anormal del Papanicolaou o de biopsias”, dice Spier, añadiendo que las mujeres que han recibido las vacunas necesitan ir también a sus exámenes regulares.
Las investigaciones demuestran que más de la mitad de los hombres y las mujeres sexualmente activos se infectarán con uno de entre docenas de tipos conocidos de VPH en algún momento de sus vidas. Normalmente el cuerpo combate el VPH como hace con otros virus sin que la persona siquiera sepa que lo tiene. En los casos en que el cuerpo no puede combatirlo, el virus puede causar que células normales se vuelvan anormales, lo que puede provocar verrugas vaginales o cáncer.
Existen cuatro subtipos de VPH de alto riesgo asociados con el cáncer cervical, dos de los cuales son comunes en los Estados Unidos. Ambas vacunas de VPH que están en el mercado, Cervarix y Gardasil, protegen contra estos subtipos de alto riesgo. Gardasil tiene el beneficio adicional de proteger contra algunos de los subtipos más comunes de VPH que causan verrugas genitales.




























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