San José, la capital costarricense, es una obra en construcción en busca de una nueva identidad que esté más cercana a la vida urbana moderna y a la cultura, a través de la cual espera recuperar vecinos y atraer visitantes que disfruten de algo más que de sus playas y sus bosques.
El país centroamericano es un destino turístico por excelencia, pero su capital ha sido siempre un lugar de paso hacia sus paradisíacas playas o exuberantes bosques, algo que las autoridades se han propuesto cambiar y que en los últimos años ya ha empezado a ver sus frutos.
De una “ciudad oficina”, sucia y sin espacios peatonales, desierta por las noches y sin una oferta destacable de vida nocturna, arte y entretenimiento, San José ha transformado su rostro para volverse más amigable. Ahora destila vida por todos sus poros.
No en vano fue designada “la quinta ciudad del futuro en América Latina” por el periódico Financial Times debido a la inversión extranjera directa que ha recibido en la última década, a su clima de negocios, el potencial económico, el clima, la infraestructura y, sobre todo, la calidad de vida.
El primer puesto en la región latinoamericana lo tiene Santiago de Chile, seguida de Lima, Bogotá y la mexicana Monterrey.
La capital costarricense es, además, de acuerdo con la consultora internacional Mercer, la novena ciudad más segura de Latinoamérica y la octava con mejor calidad de vida.
VESTIRSE DE LUCES
Cafés, tiendas, bares, restaurantes, bulevares, mercados y un variado menú de actividades artísticas y culturales marcan ahora la pauta en esta ciudad centroamericana, cuyo casco urbano, lo que se conoce como el “centro de San José”, no sobrepasa los 12 kilómetros cuadrados.
Hace poco más de 10 años, los habitantes y vecinos de San José evitaban pasar mucho tiempo en sus calles y avenidas, pues la basura en las vías, la gran cantidad de indigentes y la falta de espacios públicos hacía prácticamente imposible la convivencia.
En una década San José ha logrado despojarse de su traje gris y atraer de nuevo a comerciantes y artistas, así como destacar por una variada oferta de actividades que satisfacen los más diversos gustos.
Según el alcalde capitalino, Johnny Araya, la construcción de bulevares peatonales ha sido clave en este esfuerzo.
Hoy, San José cuenta con arterias completas adoquinadas, exclusivas para la gente y no para los automóviles, lo que le ha dado un nuevo aire y ha facilitado la apertura de nuevos cafés, restaurantes y bares que reúnen a las nuevas generaciones otra vez en sus calles.
Además, parques, plazoletas y hasta iglesias y monumentos han sido remozados para volver a brillar y engalanar la ciudad.
Con estas obras poco a poco los ciudadanos se ven tentados a volver a vivir en la capital. En las cercanías del Parque Metropolitano La Sabana, el más importante de San José, abundan ahora modernas torres de apartamentos cuyos precios podrían parecer astronómicos para muchos.
EL NUEVO CENTRAL PARK TICO
Este sector, según Araya, está destinado a convertirse en una suerte de “Central Park” neoyorquino, que reunirá sobre todo a familias de profesionales jóvenes dispuestos a disfrutar todo lo que la capital tiene que ofrecer.




























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