Sur de la Florida

Fisher Island: ¿Es todavía un paraíso?

 

abeasley@miamiherald.com

Fisher Island - el ostentoso lugar de recreación de personas como Andre Agassi, Mel Brooks, Julia Roberts, Boris Becker, Oprah y otras luminarias, el lugar proclamado por la revista Forbes como el código postal más rico en todo el país, la brillante decoración que resplandece como Oz hacia el sur, mientras se maneja hacia Miami Beach sobre el MacArthur- está encontrando que la vida no es siempre ganas de champaña y sueños de caviar.

En una nota de 2,500 palabras publicada hace un mes, The New York Times trituró a la isla iluminada por el sol en donde habitan los pavos reales, que ha visto que los valores de las propiedades se mantienen iguales mientras que los precios del mercado de los condominios de lujo se ha calentado en otras partes.

Bajo el obligatorio titular Paraíso Perdido, la historia de viajes de Alessandra Stanley usó frases como “alarmados por los precios… ningún lugar para sentarse y tomar un vaso de vino… tenedores plásticos, una taza de espuma de goma y servilletas de papel… se le cargó equivocadamente casi $500”… y “un sistema de clases que coloca a los huéspedes por corto tiempo por debajo del valor de la sal”.

Al gerente general de la isla privada – que recibe el nombre del promotor inmobiliario de Miami Beach y es hogar de la famosa mansión Vanderbilt, accesible sólo por barco – se le mostró pronto la puerta.

Y si eso no fuera lo suficientemente exasperante, un descontento ex residente del soleado enclave está ahora a punto de declarar la guerra, enojado de que el club lo obligó a cancelar a último minuto una suntuosa fiesta del Día de la Recordación, que dejó a los huéspedes literalmente esperando en el lugar de salida del transbordador que viaja hacia la isla. El frustrado organizador de la fiesta es Paul Pope – Pope como en el hijo del fallecido Generoso Pope Jr., como en el hombre que convirtió a The National Enquirer en el mayor diario sensacionalista de venta en los supermercados en los Estados Unidos. Que se vendió después de su muerte por $400 millones.

Paul Pope, heredero de la fortuna de ese diario sensacionalista, es tan poco sutil como uno de los titulares del semanario sobre las celebridades con celulitis, los políticos que hacen trampas y O.J. El escribió un libro de 396 páginas sobre su padre y su abuelo, The Deeds of My Fathers (Los grandes hechos de mis padres), subtitulado “Cómo mi abuelo y mi padre construyeron Nueva York y crearon el mundo de los tabloides de hoy en día”. El no sólo sacó el libro, sino un DVD promocional y un bolso de mano.

Durante sus días más jóvenes e intensos, Pope no era sólo parte del imperio de los diarios sensacionalistas, sino una fuente del material de la página de chismes.

Ahora Pope, que dice que el fiasco de la fiesta le costó $50,000, está lanzando contragolpes contra Fisher Island.

“Me imagino cómo los Vanderbilts se revuelven en sus tumbas por la constante declinación de este una vez magnífico y singularmente espectacular centro turístico”, dijo Pope con su típica grandielocuencia.

Pope no sólo dijo esas palabras. Lanzó un panfleto de tres páginas de “citas y temas clave”, y dejó que el reportero preguntara a sus anchas.

Otro comentario cáustico de Pope: “He estado en la cárcel, y estar en Fisher Island durante el fin de semana del Día de la Recordación fue algo peor – incluso en la prisión te permiten tener visitantes”.

(Pope no bromea sobre lo de estar en la cárcel. Se le detuvo en noviembre del 2007 por cargos de que agredió a su entonces novia, madre de uno de sus tres hijos. Los cargos de agresión se retiraron posteriormente).

Sí, partes de Fisher Island, que tiene un terreno de golf de nueve hoyos, 18 canchas de tenis, dos marinas para embarcaciones y un aviario tropical, se encuentran un poco desordenadas actualmente. Eso es aparentemente debido a que la isla está a tres años de un plan de renovación por $60 millones, con problemas por todas partes. El gimnasio principal está cerrado para mejorías y el Vanderbilt – uno de los más codiciados puntos para bodas en la ciudad – es un sitio en construcción.

Pope, de 44 años y residente en Weston, dice que era un huésped frecuente de la isla, donde gastó más de $1 millón durante los últimos 15 años. En el Día de la Recordación, rentó un condominio de dos habitaciones en la isla (a $1,400 por noche) específicamente para albergar la comida familiar al aire libre para 70 personas.

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