Cartas

El dilema de las armas de fuego

 

Hay un poderoso sector de empresarios y fabricantes que se benefician con el comercio de las armas, igual que lo hacen con la medicina, los alimentos, seguros, etc. y hay un sector político que ven la posesión de armas de fuego por los ciudadanos como un peligro para su interés.

Más que las armas de fuego, en la violencia social influyen los medios de comunicación y la industria cinematográfica, con el sensacionalismo sobre el crimen y las películas y videos llenas de excesiva violencia.

Decir que cualquiera puede comprar un arma legalmente no es verdad: requiere una investigación previa de los antecedentes del comprador aunque posea una licencia para portar armas. Por otra parte, la mayoría de los crímenes con armas de fuego no los cometen las personas que están debidamente autorizadas y adiestradas a portar y usar armas. Los criminales no compran las armas en una armería, porque estarían controlados: las compran en el mercado negro, de forma ilegal.

Mientras las autoridades competentes no tengan un absoluto control de las calles y la seguridad de los ciudadanos, mientras los criminales puedan comprar con facilidad un arma de fuego ilegal y las autoridades no sean capaces de evitarlo, estoy a favor de usar el derecho que me da la Constitución de portar armas para mi seguridad y la de mi familia. No estoy de acuerdo en desarmar a los ciudadanos honrados, antes que a los criminales, y mientras estos estén armados y en las calles.

José M. Izquierdo

Hialeah

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