MADRID -- La euforia de los mercados ante el plan de rescate a la banca española no duró más de unas horas el lunes, tras lo cual España volvió a verse vapuleada en un clima de inquietud por los detalles de la ayuda europea y su impacto en la deuda pública de un país sumido en la austeridad y la recesión.
Tras una relajación por la mañana de su coste de financiación a diez años, que llevó los intereses brevemente bajo el 6 por ciento, el rendimiento español cerró en 6.508 por ciento, frente al 6.192 por ciento del viernes.
Y la prima de riesgo --el sobrecoste que debe pagar España para financiarse comparada con Alemania, referencia europea-- terminó en torno a los 520 puntos, tras haberse relajado hasta 422. Italia también se convirtió en otro blanco. El rendimiento de sus bonos a 10 años llegó a superar el 6 por ciento.
Daniel Pingarrón, analista de la firma de corretaje IG Markets, atribuía este giro en el caso de España “al hecho de que no se conozcan detalles del rescate” europeo a la banca, en forma de un crédito de hasta 100,000 millones de euros (unos $125,000 millones).
Esto “de alguna manera ha cambiado el optimismo por un montón de dudas e incertidumbres”, señala.
Pese a que el gobierno español se esforzó este fin de semana por dejar claro que el rescate sólo impone una reestructuración del sistema financiero español, el Eurogrupo había hecho una referencia explícita el sábado a los “compromisos de reducción de déficit y de reformas estructurales” adoptados por España.
“Por supuesto que habrá condiciones, la cosa es cuáles serán esas condiciones”, dijo el vicepresidente de la Comisión Europea, el español Joaquín Almunia, en declaraciones a la radio Cadena Ser. “Quien da dinero nunca lo da gratis, quiere saber qué se hace con él”, subrayó.
En un esfuerzo por tranquilizar a los mercados, el Ministerio de Economía español reafirmó el lunes el compromiso de Madrid con el programa de austeridad.
“El gobierno español sigue comprometido con el programa de consolidación fiscal y reformas estructurales con que España ganó la confianza de sus socios europeos”, afirmó en un comunicado.
En plena recesión y golpeada por un desempleo récord de 24.44 por ciento, España se esfuerza por reducir en el 2012 su déficit público al 5.3 por ciento del PIB después de haber sufrido un fuerte desvío el año anterior, que lo disparó hasta 8.9 por ciento empujado por las malas finanzas de los gobiernos autónomos de las regiones.
También los mercados de valores, que habían abierto el lunes con fuertes alzas, encabezadas por Madrid --que llegó a ganar 5.93 por ciento-- acusaron la inquietud y terminaron en baja.


























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