Opinión

PEDRO ROIG: Fidel Castro y el asesinato de Kennedy

 

En 1987, Florentino Aspillaga, el más valioso oficial de la Inteligencia cubana (DGI) que desertara del régimen marxista, trajo junto a un significativo caudal de información el extraordinario testimonio de que Cuba tenía conocimiento del atentado que Lee Harvey Oswald proyectaba contra la vida del presidente Kennedy en Dallas, Texas. Inexplicablemente, la sensitiva información fue archivada entre los miles de documentos sobre el asesinato de JFK.

Recientemente esta vital información ha sido publicada por Brian Latell en su libro Los secretos de Castro: La CIA y la maquinaria de inteligencia cubana. Latell, analista retirado de la CIA, fue director de inteligencia de América Latina y es ahora investigador adjunto del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami. Latell ofrece una obra con sólidas evidencias que rompe los mitos y mentiras fabricadas por ideólogos, que por más de cincuenta años han desvirtuado las premisas fundamentales del crimen.

En 1963, Florentino Aspillaga, hijo de un alto funcionario comunista, estaba asignado por la inteligencia cubana a escuchar, desde Jaimanitas, en las afueras de La Habana, las transmisiones de la CIA y de cubanos exilados que hacían operaciones de suministro a la resistencia clandestina en la isla. Esa era su única responsabilidad hasta el 22 de noviembre, cuando alrededor de las 9:00 a.m. recibió instrucciones de cancelar su misión de escuchar la radio de la CIA y dirigir las antenas hacia Texas. Aspillaga fue ordenado a reportar inmediatamente cualquier noticia procedente de esa región de Estados Unidos. Cuatro horas más tarde, el presidente Kennedy fue asesinado en Dallas.

Como experto analista, Latell hace una distinción sobre el hecho de que Castro tuviera conocimiento del atentado que planeaba Oswald y su participación en el asesinato. Lo primero está establecido por numerosas evidencias, incluyendo el testimonio de Aspillaga. Lo segundo posee elementos objetivos que le confieren un alto grado de probabilidad.

Es un hecho claramente establecido que Oswald estuvo en tres ocasiones en la embajada de Cuba en México y dejó dicho “voy a matar a Kennedy”. Allí Oswald estableció contacto con Luisa Calderón, una bonita secretaria de la embajada castrista. Horas después del asesinato de JFK en Dallas, los micrófonos de la CIA en la embajada cubana en México grabaron a Calderón hablando con un agente cubano que le preguntó si sabía lo ocurrido. Ella contestó: “Sí, naturalmente, me enteré casi antes que Kennedy”.

También está ampliamente documentado que Robert Kennedy, por instrucciones del Presidente, supervisaba el plan implementado por la CIA y exiliados cubanos para derrocar y eliminar físicamente al tirano de Cuba. Este proyecto de gran envergadura no debe de ser confundido con la operación Mongoose, que fue cancelada a raíz de la crisis de los cohetes. La figura principal de la operación era Rolando Cubela, líder del Directorio Revolucionario y embajador de Cuba en Madrid que se comprometió con la CIA a matar a Fidel Castro. De acuerdo con Latell, Cubela era un agente doble, que mantenía informado a Castro de los detalles del plan. Es importante destacar que la Comisión Warren, que investigó el crimen, no tuvo conocimiento de este proyecto de la administración Kennedy para matar a Fidel Castro.

El 8 de septiembre de 1963, diez semanas antes de la tragedia de Dallas, hablando en la embajada de Brasil, Fidel Castro dijo: “Estamos preparados para responderles. Los líderes de Estados Unidos deben saber que si insisten en su plan para eliminar líderes cubanos, ellos también estarán en peligro”.

La orden dada a Aspillaga de redirigir sus antenas hacia el estado de Texas, horas antes del asesinato del presidente Kennedy, añade una devastadora evidencia de que el régimen de Castro tenía conocimiento del atentado que planeaba Oswald contra JFK. ¿Manipuló la inteligencia cubana al admirador de Fidel Castro? Muchos altos funcionarios norteamericanos piensan que sí.

El presidente Lyndon Johnson es uno de los que hasta el final de su vida aseguraba que Castro estuvo envuelto en el asesinato de JFK. En una entrevista de televisión con el conocido periodista Howard K. Smith, el presidente Johnson dijo: “Bien, Kennedy trató de eliminar a Fidel Castro, pero Fidel Castro lo eliminó primero”. En este trágico tema, el testimonio de Florentino Aspillaga coloca a Fidel Castro en el epicentro del asesinato de John F. Kennedy.

Historiador, abogado y Asesor Principal del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami.

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