Viena -- Venezuela se puso el martes a la cabeza de los socios de la OPEP que abogan por cerrar los grifos para impedir un desplome del precio del crudo, una presión que se dirige sobre todo a Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de “oro negro”.
El ministro venezolano de Petróleo, Rafael Ramírez, declaró el martes ante la prensa en Viena que su país pedirá a los Estados del Golfo Pérsico que rebajen su bombeo ante la abrupta caída de cerca del 29% que ha registrado el valor del crudo desde marzo.
La petición será planteada en la 161 conferencia ministerial que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) celebra en la tarde del jueves en la capital austríaca.
“Creemos que hay que mantener el techo de producción de 30 millones (de barriles diarios, mbd), que fue acordado en nuestra última reunión en diciembre”, dijo el ministro venezolano, y añadió: “Vamos a hacer un llamado muy fuerte en el seno de la OPEP para que los países que tienen producciones excedentarias se ajusten”.
Cuestionado por cuáles son los miembros de la OPEP responsables de dicha oferta excedentaria, respondió: “Los países del Golfo”.
Aludió así sobre todo a Arabia Saudita, el mayor exportador mundial de crudo, que en los últimos meses ha elevado su bombeo hasta 10 mbd, nivel máximo en tres décadas, así como a Kuwait y los Emiratos Arabes Unidos.
Según las cifras de institutos independientes publicadas por la OPEP en su informe mensual, el grupo bombeó en mayo unos 31.5 mbd y supera así el límite establecido. Además de los citados países, también han incrementado su producción Irak y Libia.
La postura venezolana coincide con la de Irán, Argelia, Irak y otros países, pero contrasta sobre todo con la de Arabia Saudita, cuyo ministro, Ali I. Naimi, se ha manifestado incluso a favor de subir la producción para facilitar un abaratamiento de la energía que alivie las tensiones de la coyuntura mundial e impulse el consumo.
“Nuestros análisis sugieren que necesitaremos una cuota más alta que la actual”, dijo Naimi en una entrevista a la revista Golf News Review publicada ayer por la consultora británica Petroleum Policy Intelligence.
En esas declaraciones, que ya han propiciado un nuevo descenso de los precios petroleros, el ministro Saudita añade no obstante que, antes de tomar una decisión, se evaluarán los últimos datos sobre el mercado y la postura de los demás productores.
“Esperaremos a la presentación de las previsiones del secretariado sobre el mercado internacional y los puntos de vista de los demás socios”, señaló.
Y al llegar a Viena anoche, subrayó que sus palabras no implican una exigencia de aumentar la cuota. “Se puede aumentar, se puede reducir, depende todo de los clientes”, comentó a la prensa.
Por otro lado, los expertos de la OPEP resaltan en el informe mensual que el mercado está sobreabastecido, lo que, unido a las incertidumbres que rodean a la economía europea y la desaceleración de los países emergentes, ha contribuido al abaratamiento del crudo.
El grupo mantiene sus previsiones sobre la demanda mundial de petróleo, con una subida en el 2012 de 900,000 barriles diarios, hasta los 88.69 millones de barriles diarios (mbd), y reconoce que está produciendo por encima del límite establecido.
El presidente de turno de la organización y ministro iraquí del sector, Abdul Kareem Luaibi, advirtió ya el lunes de la existencia de un “tremendo exceso” de oferta de crudo en el mercado, y abogó por un precio de entre $100 y $120/barril.
La cotización del crudo de la OPEP tocó en los últimos días su nivel más bajo desde enero del 2011, aunque el lunes se recuperó y subió un 1.53 %, hasta los $97.34.
“Comparado con nuestra última reunión, la economía no ha mejorado y no vemos necesidad de producir más. Si producimos más, todo irá a los inventarios (reservas de crudo almacenadas en los países consumidores)”, dijo por su parte el gobernador iraní ante la OPEP, Mohammad Ali Khatibi.




























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