A sus cuatro años la pequeña Taylor no entiende por qué siempre siente su cuerpo caliente, tiene salpullido y dolores. Sus padres no saben ya qué hacer o a dónde acudir. Los médicos tampoco han podido descubrir qué ocasiona la presencia de una fiebre intermitente que la aqueja desde hace más de seis meses. El diagnóstico, incierto en estos casos, es el que ningún padre quisiera escuchar: Fiebre de origen desconocido o de dudosa procedencia. Se considera una temperatura normal la de 98.6 grados Farenheith o 37 Centígrados.
“A la niña se le han practicado todo tipo de exámenes y de todos ha salido bien, sin embargo la fiebre persiste”, dice su madre Magy Fontao, quien cuenta que todo empezó en Octubre pasado cuando le comenzó a aparecer un salpullido tanto en las piernas como en las manos, justo la noche en que se disponían a regresar a Miami de unas vacaciones en un parque de Disney en Orlando. “Nos preguntamos si fue que contrajo algún tipo de enfermedad allí, ya que es un sitio a donde va gente de todas partes del mundo, pero los médicos no han podido determinar lo que tiene”, señala su padre Anthony Clement.
Taylor, según cuentan sus padres, era una niña alegre y totalmente saludable hasta el viaje al parque. “Nuestra vida cambió. Paso las noches junto a ella para estarla monitoreando. Cada día le pido a Dios por mi hija. Dios es mi esperanza”, señala Clement.
Luego de una batería de pruebas clínicas, biopsias y sofisticados exámenes, aún esperan los resultados de los últimos análisis de sangre pues ahora tiene las plaquetas bajas. Por el momento controlan la fiebre y el salpullido con acetaminofen y esteroides.
De acuerdo con el especialista que la atiende en este momento, el doctor Rafael Rivas Chacón, director del Departamento de Reumatología del Miami Children’s Hospital, el diagnóstico es fiebre de dudosa procedencia. “En este caso un equipo multidisciplinario se ha ocupado de atender la niña, hacer todas las pruebas necesarias para ir descartando una serie de condiciones”, explica.
Las fiebres periódicas muchas veces obedecen a factores genéticos en el mecanismo de manejo de la inflamación. A este grupo de condiciones se les conoce como fiebre familiar del mediterráneo, FMF, o síndromes antiinflamatorios. Pero, las fiebres también pueden ser por problemas infecciosos, problemas hematológicos o tumores y problemas reumatológicos. Hay otro grupo que corresponde a un 25 por ciento de afectados con estas fiebres que es de origen desconocido, que nunca se pueden ubicar en ningún grupo, explica el experto.
“Lo importante en casos de fiebres que donde no se sabe lo que las causa es ir descartando las diferentes anomalías que pudieran originarlas y por esto se acude a los diferentes especialistas, empezando por el infecciólogo, luego el oncólogo, pasando por el reumatólogo, hasta agotar los caminos. La idea es poder llegar a una solución”, indica el doctor Andrea Maggioni, director de Departamento de Servicios de Salud Global del Miami Children’s Hospital, donde se acaba de realizar el primer simposio sobre la fiebre de origen oscuro para Centro, Sur América y el Caribe.
“Uno de los mensajes más importantes que se dio en este seminario internacional, fue el de ir estudiando minuciosamente, con cada especialidad, lo casos de fiebres de origen dudoso, ya que pueden obedecer a infecciones, cáncer, tumores, artritis reumatoide u otras”.
La fiebre como aviso
“Es importante que los padres entiendan que la fiebre es un síntoma y es la forma en que nuestro cuerpo reacciona a algo que está pasando en el organismo. También se aconseja que observen con atención los demás signos que acompañan esa fiebre”, dice el doctor Maggioni. •



























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