Cuando no desayuno en la Carreta de la 40 y decido dar vuelo a la antidieta, entonces inicio el día con una dona, un bagel y un café que, generalmente me tienen listos apenas me acerco al mostrador del sitio que voy a narrarle.
“¿Cómo amaneció?”, me preguntan y, como si este fuera un abracadabra que conjura malos humores, de inmediato eso calma el ánimo de cualquiera.
“Es que conocemos a nuestros clientes desde que llegan. Solo con verlos sabemos si vienen o no con algún problema”, dice Virginia la manager. Pero Suzy, Brenda, Marlene y las otras amables empleadas no se quedan atrás. “Muchas veces, por el tono de la voz, ya sabemos de antemano qué les pasa, y tratamos que de inmediato de que se sientan mejor. Además, desde que los vemos parquearse, comenzamos a prepararles su desayuno”.
Son psicólogas natas a las que pagan como dependientas de un restaurante de comida rápida pero que saben librar a cualquier hora con las más inesperadas de las situaciones.
Vi a Virginia manejarse como la mejor experta una mañana cuando una muchacha de no más de 16 años se quitó las sandalias y puso los pies descalzos y sucios sobre la otra silla de la mesa donde estaba mientras los demás desayunábamos.
Virginia con sutileza atendió el desagradable problema originado con la poca educación de la joven clienta, que molesta y a regañadientes le dijo:
“Puedo hacer lo que me plazca porque los clientes tenemos siempre la razón. ¿Que acaso no lo sabes?”.
Por situaciones como esta me admira verlas, porque en realidad cada día de trabajo para estas humildes mujeres es de nuevos casos que enfrentar.
Últimamente lidian con otro problema debido a la tecnología: los clientes que solo compran un jugo o un café y se sientan por horas a usar sus computadoras, y la conexión gratis a la Internet. ¿El problema? Que los que en realidad vamos a desayunar muchas veces no tenemos un sitio donde sentarnos.
Me he quejado con Virginia de esto y le sugiero que quiten la Internet, pero me da una razón de peso.
“Yo sé, hay quienes hasta se quedan durmiendo en las bancas, pero si quitamos el Wi-Fi nos perjudicamos porque la competencia la tiene y la ofrece”.
Por esto es que les he dado la sugerencia de que en su currículo al buscar un trabajo incluyan el oficio que practican diariamente: psicólogas mañaneras.•























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