Una travesura de adolescentes que salió horriblemente mal.
Un ataque a sangre fría que casi acabó en un asesinato.
Los abogados de la defensa y la fiscalía estatal se turnaron el martes en el juzgado de lo criminal del Condado Broward exponiendo sus propias interpretaciones de la quema de Michael Brewer en un complejo de apartamentos de Deerfield Beach en el 2009.
Los jurados se reunieron para el día inicial del juicio de Matthew Zeke Bent, de 17 años, el último acusado que queda en el notorio caso que generó titulares internacionales y desató un diluvio de simpatía por la familia Brewer.
Bent está acusado de intento de homicidio de segundo grado con un arma, por animar a un amigo, Denver Jarvis, a derramar alcohol para fricciones sobre Brewer.
Otro muchacho, Jesús Méndez, usó un encendedor para prender fuego a Brewer, causando quemaduras de segundo y tercer grado sobre el 65 por ciento del cuerpo de Brewer.
Jarvis, de 17 años, y Méndez, de 18, se declararon culpables del papel jugado en el crimen. Jarvis fue condenado a ocho años de cárcel, seguidos por 21 años de libertad condicional. Méndez recibió una condena de 11 años de cárcel, un año de arresto domiciliario y 18 años de libertad condicional.
Bent decidió en febrero llevar su caso a juicio por jurado. De ser hallado culpable de orquestar el crimen, podría enfrentar hasta 30 años de cárcel.
Perry Thurston, el principal abogado defensor de Bent, dijo al jurado que los muchachos sólo querían hacer a Brewer objeto de una travesura. Ellos nunca quisieron que las cosas llegaran tan lejos.
Nadie se propuso quemar a Michael Brewer, dijo Thurston. No hubo ningún plan. No hubo ninguna conspiración. No hubo ninguna idea elaborada.
Pero Maria Schneider, la fiscal estatal adjunta a cargo del caso, respondió que Bent sabía exactamente lo que hacía cuando ordenó a un amigo que empapara a Brewer en alcohol de fricciones.
Matthew Bent puso en marcha una serie de eventos, sabiendo que estaba actuando temerariamente lo cual conllevó a que prendieran fuego y casi mataran a Michael Brewer, dijo.
Siete testigos testificaron el martes, incluyendo Valerie Brewer, quien dio tal vez el testimonio más emocionante del día.
Valerie Brewer describió el horror sentido al recibir una llamada del Departamento de Policía de Broward el 12 de octubre del 2009 un día antes de que Michael cumpliera 15 años diciéndole que a su hijo le habían prendido fuego.
Ella asistió desde su puerta mientras un helicóptero se llevaba a Michael al hospital, dijo, y describió el momento en que lo vio por primera vez más de 12 horas después del ataque.
Yo entro en la sala de emergencia. El está tirado en una camilla. Está todo cubierto de ampollas, dijo. Entonces rompió a llorar, hasta que pudo recobrar la compostura.






























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