Las autoridades han catalogado como una investigación de homicidio las pesquisas en torno a la muerte de dos jóvenes cuyos cadáveres fueron encontrados en un pantano en el oeste del Condado Miami Dade, según confirmó Nancy Pérez, la vocera del departamento del policía del condado.
Pérez indicó que clasificar el caso como homicidio forma parte del protocolo de acción en un caso donde las circunstancias no son nada normales.
El lunes por la tarde, la policía de Miami Dade encontró los cuerpos de dos jóvenes en un pantano cerca de la 13300 de la calle 25 del noroeste, frente a un almacén. Uno de los jóvenes fue identificado el martes por sus familiares como Héctor Tornado Miranda, de 18 años.
Las autoridades todavía no han identificado a la otra víctima que fue encontrada junto a Miranda, pero fuentes policiales dicen que el otro joven no era del Condado Miami Dade.
La vocera de la policía del condado informó que los retrasos en la identificación de los cuerpos se deben al estado de deterioro en que fueron encontrados. El identificarlos correctamente es sumamente importante, agregó.
Uno de los cuerpos fue hallado en la maleza al lado de la carretera. El otro estaba sumergido en dos pies de agua. Ambos estaban en estado avanzado de descomposición debido al calor y las condiciones pantanosas de la zona. Fuentes policiales indicaron además que uno de los cadáveres presentaba mordidas, presuntamente de animales.
Es posible que los cuerpos hayan estado en el lugar por días. Miranda fue reportado como desaparecido el sábado antes del hallazgo.
La búsqueda de ambos jóvenes comenzó el lunes, cuando sus familiares reportaron a la policía que podrían estar en esa zona. El equipo de búsqueda incluía perros, helicópteros y buzos, que empezaron a peinar la zona del pantano poco después del mediodía y encontraron los cadáveres alrededor de las 4 p.m.
Fuentes policiales también han indicado sospechan que las drogas tienen algo que ver con las muertes.
Récords estatales indican que Miranda fue arrestado en diciembre del 2011 por un cargo de venta de drogas cerca de una escuela.
Ningún miembro de la familia de Miranda ha comentado sobre su muerte. Su madre, Teresa Miranda, rehusó hablar el martes por la tarde cuando un reportero de El Nuevo Herald la visitó en su apartamento en Doral.
Pero fue su madre quien llamó al trabajo de Miranda el martes por la tarde para informar que su hijo era uno de los muertos encontrado el día anterior.
Estábamos conmocionados, dijo Ingrid Palomino, una administradora de Atlanta Bread Company, el restaurante donde Miranda había conseguido trabajo recientemente. Estábamos esperando una llamada de él. Pensábamos que iba a llegar tarde.






























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