En Oklahoma City es día de fiesta, no porque sea feriado, sino porque su gente todavía el miércoles continuaba celebrando, como si ya hubieran ganado el título, el triunfo sobre el Heat en el primer juego de la seriefinal de la NBA.
Todos los periódicos de la ciudad tenían en portada al Thunder, destacando su gran actuación viniendo de atrás y el trabajo de sus hombres, los cuales son tratados como auténticos héroes.
También destacan el apoyo de su afición, que no paró de animarlos en el Chesepeake Energy Arena, incluso en los peores momentos.
El periódico local The Oklahoman titula “Arena Azul” en alusión a los 18,203 aficionados que inundaron la arena ataviados de camisetas azules golpeando con sus abanicos de cartón todo el juego .
“Ellos [los jugadores del Tunder] tienen una gran cancha aquí en casa”, comentó el centro del Heat Chris Bosh.
“No es de las arenas más ruidosas, pero los fanáticos son muy vibrantes y ellos le dan un aspecto diferente a este juego”.
Una arena de Oklahoma que no tiene ni el encanto ni el swing del AAA, ni sus banderas de campeonato y está a mucha distancia en otras cosas como su mascota, sus bailarinas, sus grupos de animación; pero se nota mucha entrega y emoción por parte de sus fanáticos.
Las fotos de portada son para Kevin Durant y Russell Westbrook, los dos artífices de la victoria. KD anotó 17 puntos en el último cuarto y terminó con 36 puntos y ocho rebotes, mientras que Westbrook finalizó con 29 puntos y 11 asistencias y fue el verdadero inspirador del equipo de Oklahoma al anotar 12 puntos en el tercer cuarto, en el que el Thunder borró una ventaja de 13 cartones.
El armador, que se ha convertido en la nueva sensación de la NBA por su poderío físico, pudo haber sido escogido por el Heat en el 2008 y ahora podría convertirse en su pesadilla.
“Westbrook se mantuvo jugando de modo implacable e hizo algunas jugadas clave en el cuarto”, comentó Spoelstra.
Quien apenas se notó fue James Harden, llamado a ser el tercer integrante del grupo, haciendo quedar mal a los que titularon “Respeto a la barba”, en franca alusión a la suya.
El Thunder es el único equipo de nivel en esta tranquila ciudad del centro de los Estados Unidos, con pocos edificios, donde se percibe a diario un olor a gas, a petróleo, su principal recurso natural, y donde a las 11 p.m. esta todo cerrado. Para sus habitantes ganarle al Heat significaría uno de sus hechos más relevantes de su historia.
Sus jugadores serían inmortalizados no sólo porque son muy buenos en la cancha sino porque no se la han subido los sumos a la cabeza y comparten con todos sus tareas diarias. Es muy frecuente verlos en los mercados, restaurantes, cines e incluso jugando básquetbol en las escuelas, siempre compartiendo con su comunidad, lo cual sin dudas enaltece su imagen.




























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