El flamante presidente de Francia, Francois Hollande, anunció hace poco que va a retirar este año a los soldados de su país destacados en Afganistán.
Hollande fue a Afganistán a ver a las tropas y se reunió con el presidente afgano, Hamid Karzai, para afirmarle que Francia no abandonará a Afganistán y que colaborará con ese país en diversos proyectos económicos, sociales y hasta de arqueología.
A lo mejor Hollande lo que no quiere es seguir arriesgando las vidas de sus compatriotas de uniforme en una guerra que ya no tiene sentido y en la que los talibanes no muestran la menor intención de ceder. Afganistán es un callejón sin salida y el mandatario francés no quiere seguir metido en ese desastre.
Juan Maré
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