La que ha provocado el caso Vatileaks es una situación inaudita en el Vaticano y es que nunca se ha llegado tan lejos, a robar documentos confidenciales de la misma mesa del Papa. Ante ello, Benedicto XVI se aferra a lo mismo de siempre, al “truco” que en sus 61 años como sacerdote siempre le ha funcionado y le ha hecho llegar a ser lo que es y estar donde está.
Lo dice él en este párrafo improvisado: Nunca he dejado de tener la certeza de que, a pesar de las debilidades humanas, de la dificultad y de la prueba, la Iglesia está guiada por el Espíritu Santo y el Señor nunca dejará de prestarnos la ayuda para sostenerla en su camino.
Domingo Martínez
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