La presencia de Joe Philbin impone un nuevo estilo en los Dolphins, y se nota una nueva actitud en el manejo de las cosas desde que el nuevo entrenador tomó las riendas del equipo en enero pasado.
El miércoles, Philbin sorprendió a sus jugadores al llevarlos a participar en una labor comunitaria en el Larks Elementary School en Lauderhill, donde ayudaron a embellecer el campus.
Dos día antes, los Dolphins habían sorprendido también al anunciar la contratación de Chad Ochocinco, un wide receiver que se caracteriza por su vida espectacular dentro y fuera de la cancha. Los Patriots de Nueva Inglaterra lo habían dejado en libertad cuatro días antes.
En el anterior régimen de Tony Sparano, quien reflejaba el espíritu de Bill Parcells, la filosofía de los Dolphins era muy diferente. Incluso en el 2008, cuando Parcells llegó con plenos poderes al club no quiso contratar a Jason Taylor porque el defensive end participaba en el programa de TV Bailando con las Estrellas. Al final, Taylor fue canjeado a los Redskins de Washington.
“Le comenté a los jugadores que cuando me entrevistaron para entrenar a los Dolphins le dije al dueño Steve Ross que mi objetivo es que el equipo represente a la organización de la manera correcta dentro y fuera de la cancha”, dijo Philbin. “Esta es una oportunidad para hacer algo positivo fuera de la cancha”.
Los 90 jugadores que integran la plantilla de los Dolphins se dirigieron en varios ómnibus a la escuela, y ahí fueron divididos en 10 grupos. Se les asignaron diferentes tareas y en menos de dos horas le cambiaron la cara al campus.
El objetivo de la visita era brindar ayuda comunitaria pero también tuvo un propósito para el equipo.
“Con esto brindamos a los jugadores una experiencia diferente”, comentó Philbin. “Juntamos a novatos y veteranos, atacantes con defensas y de esta manera los unimos a través de intereses comunes”.




























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