Estados Unidos

Stanford sentenciado a 110 años de cárcel

 
 

 Imagen de archivo tomada el 25 de junio de 2009 de Allen Stanford, condenado por una estafa de 7.000 millones de dólares que se extendió por toda América.
Imagen de archivo tomada el 25 de junio de 2009 de Allen Stanford, condenado por una estafa de 7.000 millones de dólares que se extendió por toda América.
AARON M. SPRECHER / EFE

AP

El ex multimillonario texano R. Allen Stanford fue sentenciado el jueves a 110 años de cárcel por birlar a los inversionistas unos $7,000 millones durante 20 años en uno de los mayores fraudes piramidales en la historia de Estados Unidos.

Los fiscales habían pedido una condena de 230 años de cárcel, la máxima pena que enfrentaba después que un jurado declaró culpable en marzo al ex multimillonario de 62 años de 13 de 14 cargos de asociación ilícita, fraude por medios electrónicos y fraude postal.

Los abogados de Stanford solicitaron un máximo de 44 meses de prisión, una sentencia que podría haber cumplido en unos ocho meses porque ya ha estado encarcelado desde su arresto en junio del 2009.

Stanford hizo una declaración el jueves ante el tribunal en la que negó haber cometido delito. Culpó al gobierno federal y al síndico nombrado por Washington que asumió el control de sus compañías de desbaratar su imperio empresarial e impedir que sus inversionistas recuperasen al menos parte de su dinero.

“No estoy aquí para pedir perdón ni comprensión, ni para arrojarme a la misericordia de ustedes”, dijo Stanford ante el juez federal de distrito David Hittner. “Yo no operé un fraude piramidal. No defraudé a nadie”.

Stanford solía ser considerado como uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, con un patrimonio calculado en más de 2.000 millones de dólares. Su imperio financiero se extendía de Estados Unidos a Latinoamérica y el Caribe.

Pero después de su arresto todos sus activos quedaron incautados y tuvo que depender de abogados de oficio para que lo defendieran.

Los fiscales, que llamaron a Stanford arrogante y despiadado, dijeron que utilizó el dinero de los inversionistas que adquirieron certificados de depósito de su banco en la nación caribeña de Antigua para financiar una serie de empresas fallidas, sobornar a los supervisores del gobierno y darse un lujoso estilo de vida que incluía yates, una flotilla de jets privados y el patrocinio de torneos de cricket.

Los abogados defensores presentaron a Stanford como un empresario visionario que realizaba negocios legítimos.

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