Son muchos los que suelen comparar a Cecilia Villar, mejor conocida como Eljuri, con el mítico Carlos Santana. Al oír el sonido de su guitarra, colorido y juguetón, y la fusión que ella hizo del rock y la música latina la comparación se hace inevitable. Eso está bien, pero Eljuri también regala otros rasgos: la presencia en escena de una mujer con una expresividad vital y unas canciones que se pegan muy rápido en el oyente.
Estos atributos se anudan en Fuerte, el nuevo disco de la artista nacida en Ecuador y criada en las calles de Nueva York. Aunque el proceso de grabación haya sido muy profesional, con invitados especiales y un productor ganador de un Grammy como Gustavo Borger, con quien compartimos sensibilidades, siento que es una obra muy orgánica, comenta Eljuri, la rockera de melena afro.
Primero elaborado en el estudio que tiene la artista en su casa en la Gran Manzana y luego en el de Borger en Los Angeles, y otro tanto en Jamaica, Fuerte es un disco que tiene que ver básicamente con el placer de vivir en un mundo en que los recursos afectivos y los de la madre naturaleza están al alcance de la mano, si nos proponemos abrir los sentidos.
Vivimos en un mundo que se ha vuelto extraño, afirma la artista. Esto no debería ser así, somos todos ciudadanos de nuestra tierra. Creo que la esperanza, el estar conectados con nosotros mismos y lo que hay afuera, es algo muy poderoso, un mundo muy fuerte.
Además del primer single, Un fósforo, que en pocos días trepó los charts de las radios alternativas de la Costa Oeste, el disco incluye otras canciones verdaderamente luminosas como Paloma, Las calles y Más fuerte. En cada tema el Eljuri ofrece variantes de su mundo-concepto que empezó a quedar plasmado allá por 1998 junto al grupo Fiesta.
Aún cuando Eljuri sea una artista solista, para Fuerte se rodeó de los músicos Keith Golden (Dido, Eminem), Alex Alexander (Bebel Gilberto), dos miembros del grupo colombiano Dr. Krápula (Mario Muñoz y Sergio Acosta) y Sly & Robbie. De esa elección inteligente están construidos los rieles de la montaña rusa emocional que es el disco .
Eljuri emigró a Nueva York en la adolescencia. Allí consumió mucho rock y punk. Antes, en su país, había absorbido la música afrocubana de mano de su padre, Paco Villar, pionero de la radio y televisión ecuatorianas, y la clásica de su madre Olga Eljuri, compositora de piano.
Mi formación se dio de una manera muy natural, comenta Eljuri. Aprendí viéndolos a ellos cantando y tocando instrumentos. Ellos también me enseñaron a tener respeto por el arte. Si quieres cantar o tocar la guitarra debes dedicarle tiempo y estudiar. Ese compromiso es muy importante porque después tienes más herramientas para abordar una canción cuando la están creando. •




























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