El arsenal confiscado incluye dos rifles de asalto de cañón corto, un estuche portátil de lanzacohetes y una diminuta pistola calibre 22 que podría caber en un ajustador.
Los 81 artículos estaban entre las pertenencias conjuntamente con $250,000 en efectivo, cantidades desconocidas en cuentas bancarias congeladas y más en monedas y pepitas de oro confiscadas de la casa, negocio y caja de seguridad del banco de los propietarios de clínicas del dolor de Pompano Beach Frank y Bernice Turturo, y exhibidas el miércoles por el Departamento de Policía de Broward (BSO).
El matrimonio, que vive en Coral Springs, fue arrestado el martes y acusado de 14 ofensas que incluyen lavado de dinero, asociación delictuosa y tráfico de medicamentos por prescripción facultativa.
Ellos permanecerán en la cárcel hasta que se confirme que cualquier dinero o activos usados para pagar su fianza no sean producto de una empresa criminal.
Mi cliente es un coleccionista de armas de toda la vida, dijo Frank Maister, el abogado de Frank Turturo. El nunca ha sido arrestado, no es un hombre violento y no tiene historia de violencia.
El matrimonio es propietario de Pompano Beach Pain Clinic, en el 1341 S. Powerline Rd. Maister dijo que el negocio no dispensa medicinas.
Ellos contrataron a médicos licenciados, certificados y calificados, y siguieron todas las leyes y regulaciones que gobiernan la dispensación de medicamentos en el estado de la Florida, dijo Maister. A los pacientes se les examinó y se les hizo o se les encargó radiografías o tomografías.
El se negó a decir nada más con respecto a la colección de armas de fuego.
Durante una conferencia de prensa en las oficinas centrales de BSO, el jefe de policía Al Lamberti calificó la colección de armas de fuego aterradora y sofisticada, así como no las armas cotidianas de tirar al blanco que se ven normalmente.
No obstante, los agentes admitieron que la mayoría de las armas habían sido compradas legalmente.
Lamberti señaló dos rifles de asalto que podrían significar más cargos federales contra Frank Turturo, de 35 años, porque los investigadores alegan que fueron modificadas de manera ilegal.
Las armas estaban guardadas en el closet de un dormitorio y en una caja fuerte para armas en el garaje, además de varios cientos de balas, dijeron los investigadores. El efectivo estaba oculto en una pared y debajo de una cama.
Dos pistolas fueron sacadas de la clínica, dijo Lamberti.
El dijo que Turturo estaba desarmado cuando lo arrestaron.
El estuche verde oliva de lanzacohetes no contenía proyectil alguno y era inocuo.
El sargento Ted Taranu de la brigada de armas de fuego de BSO dijo que la posesión de un souvenir semejante no era ilegal, pero que un civil no debería tenerlo.
Las fuerzas armadas controlan equipos de este tipo, que tal vez se pueden comprar en una exposición de armas o a un coleccionista particular por alrededor de $500, dijo Taranu. BSO tratará ahora de determinar quién la compró, y dónde.
Lamberti dijo que las prácticas de negocios de la clínica suscitaron las sospechas de los investigadores. Tradicionalmente, el crimen organizado opera en negocios que trabajan con efectivo, dijo Lamberti. En esa clínica del dolor no se podía usar una tarjeta de Medicare, una tarjeta de Medicaid, una tarjeta de seguro médico, un cheque ni una tarjeta de crédito. Solamente efectivo.
La investigación de un año llevada a cabo por la fiscalía estatal, BSO y la Policía Antidroga de EEUU (DEA) comenzó con una denuncia.
El fue acusado de asociación delictuosa bajo las leyes estatales que las rigen, dijo Lamberti. La manera en que estaban operando, controlando a la gente, controlando el dinero, cumple con la definición de crimen organizado de esa ley estatal.
Ltrischitta@Tribune.com, 954-356-4233 o Twitter @LindaTrischtitta





























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