Rick Scott estaba conmocionado. El estaba muerto.
O al menos eso fue lo que le dijeron cuando fue a votar temprano en el 2006 en el Ayuntamiento de Naples.
Usted no puede votar porque está muerto, recuerda Scott actualmente envuelto como gobernador de la Florida en una controversia sobre la depuración de las listas de votantes que le dijo un trabajador electoral. Usted falleció, de acuerdo con nuestras listas de votantes.
Así que Scott sacó su licencia de manejo e insistió en que estaba vivo.
Les mostré entonces mi documento de identidad, dijo Scott. Me dejaron votar de forma provisional. Estoy seguro que contó.
Lo hizo dos veces de acuerdo con los registros de votación del Condado Collier que muestran que él emitió votos provisionales consecutivos en la primaria republicana y las elecciones generales de hace seis años.
Para Scott, la experiencia le ayudó a reforzar su sentimiento de que las votaciones provisionales no son todas malas, contrario a los temores de personas tendencia liberal que abogan por el derecho al voto, quienes han atacado la presión de Scott para purgar de no ciudadanos a la lista de votantes de la Florida.
Se han detectado unos 100 y casi la mitad de ellos han votado. Más de 500 marcados como potenciales no ciudadanos han mostrado que son verdaderos ciudadanos con derecho al voto.
Incluso si se saca a los verdaderos ciudadanos de las listas en medio de la purga de no ciudadanos, Scott destaca que ellos aún pueden emitir votos provisionales. Esos se tabulan después del Día de las Elecciones, asumiendo que no son tirados por una junta de votación de tres miembros.
Tim Durham, supervisor adjunto de elecciones del Condado Collier, dijo que casi dos terceras partes de sus votos provisionales se cuentan generalmente en ese condado. Los votos provisionales se rechazan cuando se muestra que el votante no lo hizo de forma legítima.
Sin embargo, debido a las dudas sobre los votos ausentes, los defensores de las elecciones dicen que es mejor para los ciudadanos emitir los votos de forma regular. Y la confusión de Scott con un votante muerto es un caso de estudio de cómo las identidades equivocadas pueden tropezarse con los trabajadores electorales y los votantes.
Grupos de derechos humanos están demandando la purga de no ciudadanos, al igual que el Departamento de Justicia de EEUU. Florida, a su vez, está demandando al Departamento de Seguridad Nacional de EEUU por negarse a garantizar acceso a una base de datos de inmigración que podría hacer más fácil para el estado localizar a los no ciudadanos en las listas.
Sin la base federal de datos, la Florida usaba una base de datos de vehículos motorizados que en ocasiones tiene información no actualizada sobre los ciudadanos. Y eso ha llevado al estado a marcar a cientos de verdaderos ciudadanos como potenciales no ciudadanos de una lista de 2,700.
Los falsos positivos han llevado a casi cada condado a detener la purga, excepto en Collier y su vecino Condado Lee. Ellos están sacando a los votantes de las listas si no responden dentro de 60 días a cartas certificadas sobre su estatus de votación. Hasta ahora, se ha sacado a nueve.
Además de los no ciudadanos, el estado ha seguido adelante con una política de mucho tiempo de sacar a los delincuentes de las listas de votantes unos 7,000 este año. Eso fue una gran controversia en el 2000, cuando oficiales electorales contrataron a una compañía externa que equivocadamente identificó como delincuentes a miles de votantes y los sacó de las listas.
Como resultado, la Florida ahora revisa y vuelve a revisar los registros de la corte y envía un paquete de información detallada a cada condado en que esboza la historia criminal del delincuente antes de que se saquen de las listas.
El estado también ha sacado en lo que va de año a 51,309 votantes muertos y está a punto de sacar 700 más.
Algunas veces pueden ser falsos positivos. Eso ocurrió en el 2006, después que murió alguien llamado Richard E. Scott. El había nacido el 1 de diciembre de 1952 al igual que Richard Lynn Scott, a quien se eligió gobernador en el 2010.
Parecía que eran la misma persona. Así que cuando el Scott que vivía llegó a emitir su voto, los trabajadores electorales querían asegurarse de que no había algo raro.
Ellos no me preguntaron la próxima vez que voté, dijo Scott. Así que creo que ya no estoy muerto.






























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