En una polémica pero histórica decisión, el presidente Barack Obama otorgó el viernes estatus migratorio temporal a cientos de miles de jóvenes indocumentados traídos al país por sus padres cuando eran menores y que ahora estudian, se han graduado de secundaria o han servido honorablemente en las fuerzas armadas.
No tiene ningún sentido deportar a jóvenes talentosos que para todos los efectos son estadounidenses, declaró Obama en un discurso transmitido desde el Jardín de las Rosas en la Casa Blanca. Si hay alguna persona joven que ha crecido aquí y desea contribuir a esta sociedad y quizás desea iniciar un negocio que cree empleos para otras personas que están buscando trabajo, entonces esto es lo que se debe hacer.
Miles de jóvenes indocumentados celebraron el inesperado anuncio de Obama. Entre ellos más de una docena de estudiantes que se congregaron en el recinto Wolfson del Miami Dade College (MDC) en el downtown. Ahí presenciaron el discurso de Obama en una pantalla gigante. Algunos lloraron, otros aplaudieron, y todos expresaron su gratitud.
José Machado, estudiante a punto de graduarse de la secundaria Miami Senior High, comentó que realmente fue una muestra de liderazgo por parte del Presidente.
Machado, de 17 años, fue traído por sus padres desde Nicaragua en el 2001.
Habíamos estado luchando por esto por varios años, indicó.
La directiva de Obama fue celebrada también por los activistas que defienden los derechos de los inmigrantes, quienes por largo tiempo han luchado infructuosamente para que el Congreso aprobara el DREAM Act, proyecto de ley que daría residencia a estudiantes indocumentados.
La medida de Obama beneficia a los jóvenes sin antecedentes penales que arribaron a este país antes de los 16 años y hayan residido aquí los cinco años anteriores a la emisión de la directiva. Deben estar estudiando, haberse graduado de secundaria o haber servido en las fuerzas armadas. La edad límite para acogerse a la medida es de 30 años. La directiva debe ser renovada a discreción presidencial cada dos años.
El candidato republicano a la presidencia Mitt Romney y el senador republicano de la Florida Marco Rubio criticaron la directiva de Obama de manera mesurada y cautelosa. Ambos coincidieron en que era necesario ayudar a los jóvenes indocumentados.
Hay apoyo amplio a la idea de que debemos buscar la manera de ayudar a jóvenes que se encuentran indocumentados por causas ajenas a su voluntad, pero también hay un consenso amplio de que esto debe hacerse de manera que no fomente la inmigración ilegal en el futuro, expresó Rubio en un comunicado. Esto requiere un equilibrio difícil de lograr, algo que esta nueva política, impuesta por orden ejecutiva, va ha hacer más difícil de lograr a largo plazo.
En otro comunicado, Romney aseguró que la directiva hace más difícil obtener una solución a largo plazo.
Si llego a ser Presidente, haré mi mayor esfuerzo para lograr una solución a largo plazo que proporcione certeza y claridad a las personas que vienen a este país, no por su voluntad, sino debido a la acción de sus padres, señaló.






























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