Las grabaciones de la telenovela Corazón bravío (Televisa) no impidieron que Cristian de la Fuente viajara a Miami para celebrar el Día de los Padres junto a su pequeña Laura y su esposa, la actriz chilena Angélica Castro.
En esta fecha, el actor recuerda más que nunca a su papá, el químico Hugo de la Fuente, fallecido en 1996, al que considera el hombre más importante de su vida.
Lo celebraremos en casa y aprovecharé para contarle a Lau las historias de su abuelo, el hombre más importante de mi vida, como una manera de mantenerlo vivo, anunció el actor a El Nuevo Herald a pocas hora de volar desde México.
Pese a sus compromisos laborales la pareja, que lleva 10 años de casada, nunca deja de verse por más de dos semanas. Un acuerdo difícil de cumplir cuando, por sus obligaciones profesionales, alguno de los dos lo mismo puede estar en Chile como fue el caso de Angélica, que acaba de concluir una telenovela en su país, en Hollywood, o México, donde De la Fuente está interpretando a Daniel Díaz, el héroe de Corazón bravío, un chileno en busca de justicia y venganza que le cambia la vida cuando recibe la noticia de que heredó una fortuna allí.
Tratamos de estar siempre con Lau, y por mucho trabajo que tengamos, viajamos para vernos, afirmó el actor, tras recordar que el día en que nació su hija, hoy con 7 años, nunca le había tomado tan poco tiempo en atravesar la ciudad de Miami para llegar al hospital.
Lau es muy cercana a Angélica y son muy amigas, pero sin duda ella es mi princesa. Cuando tengo que regresar a México los domingos se me rompe el corazón al tener que dejarla, confesó De la Fuente, quien aprovecha los fines de semana para dedicarse por completo a su retoño, ya sea disfrutando un partido de los Heat, en la playa o dando un viaje a Disney.
Además, tratamos de tener un date los dos solos. ¡Nuestras conversaciones son increíbles!, reveló De la Fuente, cuyos criterios sobre la educación de un hijo son muy especiales. Si trato de ser estricto es porque considero que, a veces, es la mejor forma de educar, pero creo que consintiendo también se educa. Sin embargo, es muy difícil no consentir a Lau porque cuando me mira con carita de pena me derrito y, finalmente, termino cediendo.
Entre otras anécdotas, el actor de 38 años recordó que, como siempre le ha gustado pilotar aviones y en más de una ocasión lleva a volar a Laurita. Cuando la niña era más pequeña pensaba que ése era el trabajo de su padre.
Cuando le preguntaban que hacía su papá, decía que yo era piloto. Y cada vez que veía un avión, y yo no estaba en la ciudad, exclamaba, ahí va mi papá!.
Aunque a la niña le apasiona la música, tanto el actor como su esposa no se atreven a asegurar que siga sus caminos. De momento, se mantienen observándola.
Como a Lau también le gustan los animales, dice que cuando sea grande quiere tener una granja donde los niños puedan tocar los animales. ¡Veremos qué quiere el próximo año!, agregó.






























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