El coordinador del movimiento juvenil 6 de Abril, Ahmed Maher, pidió en un comunicado que el Ministerio egipcio del Interior se abstenga de reprimir las manifestaciones que pueden convocarse si Shafiq accede a la presidencia de manera “ilegítima”.
Los revolucionarios y defensores de los derechos humanos están en alerta después de que esta semana el Gobierno autorizase por decreto que los militares puedan arrestar a civiles en casos de delitos comunes.
La tensión se ha visto además incrementada por la disolución del Parlamento, formalizada por la Junta Militar tras el fallo emitido hace dos días por el Tribunal Constitucional, que consideró inconstitucional la manera en que se eligió a un tercio de los diputados.
Los Hermanos Musulmanes, que dominaban el Parlamento, reaccionaron pidiendo que el pueblo se pronuncie en un referéndum sobre la acción de la Junta Militar, que calificaron de “golpe a la democracia”.
El presidente del Constitucional y de la Comisión Electoral, Faruq Sultan, dijo en rueda de prensa que el fallo es de cumplimiento “obligatorio”, aunque no afecta al Senado, y señaló que hubo algunas irregularidades que no afectaron al proceso electoral.
Llamados a designar al primer presidente después de la revolución pero sin una Constitución redactada ni un Parlamento, cuyo poder legislativo está ahora en manos de la Junta Militar, los egipcios se juegan su futuro en estas históricas elecciones.
“No estoy desesperada ni contenta. No quería a ninguno de los dos candidatos, pero estoy obligada a escoger”, destacó la egipcia Helana Hana.



























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