Marco Rubio se sintió fuera de lugar por un momento.
A punto de ser juramentado como el nuevo senador de la Florida en el 2011, Rubio, nacido en Miami de padres exiliados cubanos, se había alejado de su familia durante una visita dirigida a la casa de George Washington, en Mount Vernon.
Los miré desde lejos por un minuto, riéndose y hablando en español y en inglés, escribe Rubio en su nuevo libro, An American Son (Un hijo americano).
Lo primero que pensé fue en lo distinta que era mi familia, lo distinto que era yo, de los hombres y mujeres que habían vivido en este lugar, y de los estadounidenses que habían fundado nuestra nación, escribió.
Pero nosotros encarnamos todo lo que la generación fundadora de Estados Unidos había esperado que Estados Unidos llegaría a ser.
Esta sensación contradictoria de otredad, pero al mismo tiempo de conexión está en el corazón de la experiencia de la inmigración en Estados Unidos. Y es clave para entender a Rubio, cuyo libro salió justo en el momento que su nombre empezaba a subir en la lista de potenciales candidatos a la vicepresidencia junto al candidato presidencial republicano Mitt Romney.
En 303 páginas escritas con ligereza, Rubio, tan extrovertido y seguro de sí mismo, da la impresión de ser tímido y a veces agobiado por las dudas. Enfatiza el lado espiritual, pero parece obsesionado con el dinero, que siempre era escaso. Para un político que tiende tanto a hablar sobre el futuro, parece igualmente atado al pasado.
La visión conservadora del mundo de Rubio fue conformada por el hecho de ser tanto hijo de inmigrantes como miembro de la comunidad exiliada de Miami, que lo tratan como si fuera un hijo. Cuando Rubio sirvió en la Cámara de Representantes de la Florida, a menudo restó importancia al hecho de ser el primer presidente cubanoamericano de la Cámara, del 2007-2009. Ahora celebra ese pasado.
A menudo siento como si viviera en dos mundos, escribió Rubio, de 41 años.
An American Son se lee como si fuera dos libros en uno.
Es el relato autobiográfico del hijo de laboriosos inmigrantes, un barman y una empleada de limpieza. Pero es también un documento político, el testimonio desde adentro de un conocedor de la política de la Florida.
Repleto de escenas entre bambalinas de campaña y reflexiones políticas, la narrativa de Rubio dedica el mayor peso a su campaña al Senado federal, seguida por toda la nación, contra el ex gobernador y ex colega republicano Charlie Crist.
Rubio confesó que casi se retiró de la campaña contra el gobernador, quien era inmensamente popular. Su esposa, Jeannette, lo ayudó a persistir y a derrotar a Crist.
Rubio persistió en su campana también porque aliados de Crist dijeron prematuramente a la prensa que Rubio retiraría su candidatura. Eso fue un tiro que les salió por la culata. Si hubieran prestado atención a la manera en que Rubio, como presidente de la Cámara, había combatido a Crist durante una disputa en el 2007 sobre el impuesto a la propiedad, hubieran recordado que él es demasiado testarudo y demasiado orgulloso para permitir ser mangoneado por Crist.






























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