LeBron James tuvo un mensaje claro para sus compañeros antes de salir a la cancha: Jueguen con desesperación desde el primer minuto. Protejan la ventaja de casa. No defrauden a nuestros fanáticos. No se defrauden a ustedes mismos.
Apenas puso un pie en el tabloncillo, James se aseguró de seguir su propio consejo y llevó al Heat a derrotar el domingo por 91-85 al Thunder, lo cual le permite encontrarse a medio camino del campeonato de la NBA, en un partido que bien puede calificarse como el mejor ofrecido hasta el momento.
James sumó 29 puntos y 14 rebotes con tres asistencias. Sin duda, grandes números.
Esta vez Oklahoma City no salió a jugar con esos inicios letárgicos que preceden a la tormenta de los minutos finales y le ofreció batalla a Miami de principio a fin. James y Kevin Durant se enfrascaron en un cuerpo a cuerpo de canastas, además de defenderse en el uno contra uno.
Para el tercer período el Thunder impuso momentáneamente su autoridad y amenazó con robarse el partido, pero problemas de faltas llevaron a Durant al banco.
Como ha sucedido tantas veces a lo largo de esta campaña, Oklahoma City hizo un esfuerzo desesperado por escaparse con un triunfo al final, pero el Heat apretó la marca y aseguró una importantísima victoria. Dos más y habrá desfile en Biscayne Boulevard.




























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