El domingo por la mañana, Daysmarys Giz cuidaba de Paulina Moya como cualquier otra enfermera del Hospital Coral Gables. Le estaba dando de comer a la anciana e interactuando con ella. Incluso le dio un abrazo y un beso.
El problema es que Giz no trabaja para el hospital. Ni siquiera tenía permiso para estar ahí. Simplemente entró por la puerta con comida de un lugar desconocido y subió a la habitación de Moya, de 80 años.
Cuando la vi empecé a gritar, dijo Adriana Gordon, hija de Moya, en declaraciones a El Nuevo Herald.
De acuerdo con el reporte del Departamento de Policía de Coral Gables, Giz, de 34 años, había ingresado a otras habitaciones antes de visitar a Moya. No fue sino hasta que Gordon gritó que el hospital intervino con una llamada a la policía.
Cuando llegaron las autoridades, Giz ya se había ido, aunque había dejado una identificación por accidente. Una hora y media después fue encontrada en Douglas Road, a unas cuadras del hospital. Su conducta era inusual, según el Departamento de Policía. Giz fue llevada a la unidad psiquiátrica del Hospital Larkin para ser sometida a evaluaciones.
Gordon la describió como una mujer de pelo corto y rizado, con cara de loca.
Tampoco se podía comunicar bien. No hablaba, sólo gruñía.
Era como un ¡Aaah! ¡Aaah!, explicó.
Giz ha sido detenida en cuatro ocasiones desde el 2002. La primera fue por asalto menor agravado. En el 2005 fue detenida por posesión de marihuana, cocaína y por el uso de una chapa de auto falsa. Su última detención se dio en el 2009 por alterar evidencia.
En un comunicado de prensa, el hospital exaltó su compromiso con la seguridad de los pacientes.
La seguridad de los pacientes es la más alta prioridad para el Hospital Coral Gables, aseguró una vocera.
A pesar de ello, Gordon se encuentra intranquila.
La directora se disculpó hoy, pero no parece que vaya a hacer algo al respecto, agregó.
En una visita al hospital, El Nuevo Herald pudo constatar la facilidad con la que se puede ingresar a las habitaciones. A pesar de que existe una hoja para que las personas que ingresan den sus datos, no se exige a los visitantes que lo hagan.
Una mujer que no quiso ser identificada porque un familiar suyo es paciente del centro hospitalario, comentó que al momento de ingresar al hospital el viernes la recepción se encontraba vacía. No había nadie, aseguró.




























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