En el panorama actual de los cruceros, las enormes embarcaciones se facturan como destinos en sí mismos: ciudades flotantes que alardean de tener parques, toboganes de agua, paseos marítimos tablados, entretenimiento de marca, compras y decenas de opciones para cenar y beber.
Los Cruceros Azamara Club, una pequeña marca de dos barcos en el gigante portafolio de Cruceros Royal Caribbean, intentan algo diferente. En un esfuerzo por diferenciarse en un campo que se encuentra saturado, Azamara trata de mantener lo más posible a los pasajeros fuera de los barcos.
Desde que su presidente y gerente general Larry Pimentel llegó a bordo en el 2009, la marca ha buscado la diferenciación, al enfocarse en destinos únicos, mantenerse más tiempo en los puertos y realizar viajes turísticos únicos que llegan hasta las noches.
La gente viaja por un destino, dijo Pimentel en una reciente entrevista en su oficina en el complejo de Royal Caribbean en PortMiami. Ellos viajan por cultura, viajan por lugares, por vistas, por sonidos.
Ese enfoque combinado con un énfasis en los servicios y una atmósfera relajada que permite a los invitados dejar el esmoquin y el vestido en tierra hace a la compañía atractiva para los clientes y agentes de viajes, ambos términos que se aplican a Barbara Hacker.
Presidenta de Kendale Lakes Traver, Hacker recientemente se entusiasmó con un grupo de clientes sobre su sexto crucero Azamara en dos años. El viaje comenzó en Southampton y terminó en Amsterdam.
Es una línea de cruceros muy cómoda para vender porque el producto es tan bueno y las personas que trabajan en los barcos, el personal, se convierte en familia, dijo ella en una entrevista después de un recorrido por un campo de golf en St. Andrews, Escocia. No es bienvenidos a bordo, es bienvenido a casa.
Justo hace unos años, dice Pimentel, pocos agentes habían oído hablar de la compañía o sus barcos, Azamara Journey y Azamara Quest.
Un veterano de Cunard Line y Seabourn Cruise Line, Pimentel administraba a finales del 2008 la compañía típica de cruceros SeaDream Yacht Club como copropietario, cuando Richard Fain, presidente y gerente general de los Cruceros Royal Caribbean, lo llamó a hablar sobre la nueva empresa llamada Cruceros Azamara.
Yo le dije, ¿Azamara qué? recordó Pimentel. Porque el nombre no resuena. Incluso la palabra misma no hay asociación con la palabra. Una de las primeras cosas que le pregunté era qué significaba?
(La respuesta, por cierto: es un saludo a palabras de lenguas romances que significan azul y mar, y también se inspira en la estrella Acamar).
Formada por dos barcos de 694 pasajeros provenientes de la desaparecida Cruceros Renaissance, Cruceros Azamara se lanzó en el 2007, después que Royal Caribbean adquirió a Pullmantur, un operador español de cruceros y viajes turísticos que operaba los barcos. Los ejecutivos decidieron comenzar una nueva marca de lujo en vez de agregar los barcos a la flota mayor de Cruceros Celebrity.
Después de la conversación con Fain, Pimentel llamó a agentes y escritores de viajes, estudió detenidamente los blogs y reservó una suite en un crucero de 10 días de Azamara junto con su esposa y llevó a cabo lo que él llama el grupo focal último.





























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