RIO DE JANEIRO -- Un tanque de guerra de tamaño real construido con centenares de panes apareció este martes en una favela de Rio, en un llamado simbólico de ONG y personalidades como el filósofo Noam Chomsky a la cumbre Rio+20 para combatir la violencia, la pobreza y el hambre.
“El pan es un símbolo de todo lo que las personas precisan: educación, justicia, medio ambiente”, dijo Holger Gussefeld, artista que ideó el proyecto y presidente de la ONG alemana World Future Council, que junto a las brasileñas Viva Rio y Prefeitos pela Paz (Alcaldes por la paz) instaló el tanque frente a una escuela en la entrada de la favela Santa Marta.
Los activistas exigen a los líderes mundiales que se reunirán desde este miércoles en la cumbre de la ONU sobre desarrollo sostenible a reducir en un 10% los gastos militares en beneficio de la erradicación de la pobreza y la inversión en educación y saneamiento.
“Los gobiernos gastan mucho en armamento. La gente ya vio muchas armas aquí, no precisamos más”, dijo Veronica Moura, de 28 años, habitante de la favela.
Un texto con la propuesta de reducción de los gastos militares, firmado por 30 personalidades internacionales como el estadounidense Noam Chomsky, será entregado a los jefes de Estado de la cumbre.
“Tenemos hambre de educación, cultura, tiempo libre, vivienda”, dijo José Mário, de 51 años, presidente de la Asociación de Habitantes de Santa Marta.
Según Mario, el saneamiento de la favela -la primera recuperada por la policía en 2008 tras décadas de control de los narcotraficantes- aún está lejos de lo ideal. “Hay cloacas a cielo abierto. Pero estamos avanzando. Diría que 65% de la comunidad tiene saneamiento básico”, dijo.
Tião Santos, de Viva Rio, declaró que el objetivo de la peculiar instalación es también alertar a los participantes de Rio+20 sobre el tráfico ilegal de armas en Brasil.
“El país tiene 15 millones de armas en movimiento, la mitad ilegales, y la mayoría en manos de las personas indebidas. Son armas leves que matan, liquidan jóvenes, principalmente en nuestras comunidades”, alertó. “No existe sostenibilidad sin paz”, añadió mientras destruía simbólicamente un revólver con un martillo.
Gilson Fumaça, de 34 años, guía de turismo y habitante de la favela, ayudó a recubrir de panes el tanque construido con materiales reciclados desde las cuatro de la mañana de este martes. “El motor es de un auto de kart”, explicó.
La obra será exhibida en la Cumbre de los Pueblos de activistas, indígenas y estudiantes, así como en Rio Centro, el centro de convenciones oficial de la cumbre Rio+20, a 40 km del centro de la ciudad.
“La industria bélica tiene un gran poder sobre los gobiernos. Para mí, eso es un problema moral, porque son mercaderes de la muerte”, declaró a la AFP el belga Pol Heanna Dhuyvetter, director de Prefeitos pela Paz, que representa a 5.000 ciudades del mundo.
En 2011, según datos del Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), los gastos militares mundiales sumaron 1,74 billones de dólares, casi lo mismo que en 2010, una estabilización atribuida a la crisis económica.
Actualmente, Estados Unidos lidera el gasto militar mundial, seguido por los demás miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, China, Francia, Rusia, Reino Unido, que también son grandes productores y exportadores de armas, según Dhuyvetter.
Al iniciarse la conferencia Rio+20, la Cruz Roja Internacional alertó sobre la contaminación más violenta, la provocada por las armas de fuego y municiones no detonadas abandonadas en los conflictos.
“No sólo es una amenaza permanente a la seguridad de poblaciones enteras, también impide el acceso a las tierras cultivables, al agua y a los alimentos”, advirtió Gabriel Valladares, asesor jurídico de la Cruz Roja para Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.






























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